Huérfano Digital. Capítulo I Continuación

 

En la web todos son amigos:

 

Un tercio de los niños y jóvenes aceptan a extraños en sus redes, sin chequear sin son las personas que dicen ser en sus avatares o descripciones personales.

 

“Todos son amigos en la web”, pasa de ser un slogan listo para hacerse realidad. Y no sólo amigos nacen en el espacio digital,  noviazgo como también matrimonios. Es cada vez más frecuente “nos conocimos por Internet”

 

El espacio digital para los niños y jóvenes es su espacio de convivencia natural.

 

La conversación digital se “humaniza” con “emoticones”, que le agrega la sensibilidad que el usuario quiere aportar. Hay otros significados que son aún más drásticos y significativos en el mundo “3D”, ser borrado o bloqueado de Facebook, Twitter, WhatsApp o cualquier otra red social, tiene un significado aún más drástico que terminar una relación en el mundo real, reacción digna de ser analizada.

 

Para los niños de la era digital, el mundo de las redes es su mundo natural, donde investigan, juegan, crean, comparten, apoyan, generando una relación emocional que es profundamente viva para quienes participan.

 

Si el sentido de pertenencia en las décadas anteriores eran dados por parientes, amigos o estrato social al que pertenecían, en la actualidad, el espacio digital la da un cambio radical a la socialización  que tiene un niño al integrar la red.

Nuestra juventud se mueve con naturalidad y fluidez en este espacio, compartiendo transversalmente con distintos intereses y realidades como también comparte con  alter egos creados por otros. Lo problemático aparece cuando se encuentra con adultos o personajes que puedan dañar su autoestima o personalidad en formación.

Exponen su vida y entregan información continuamente. Es muy fácil caer con personajes creados para atraer su atención o entablar amistad, con fines absolutamente alejados a los que desearíamos.  Algunos, los más avezados, han creado sistemas que les alertan de posibles cuentas “fail” que reconocen son falsas y no corresponden a quienes dicen  ser.

Sin embargo, su necesidad de ser reconocidos como nombrados es tan importante que corren el riesgo y asumen; creen ellos, las consecuencias.

Cuando son muy pequeños es muy difícil que manejen códigos de defensa personal y pueden ser fácilmente detectables por  “depredadores”, por un acosador o una personal  que los dañe.

En este contexto, es absolutamente necesario que los padres ingresen con ellos a las redes sociales o al espacio virtual. Nunca usando los “IPads Nanas” o “celulares nanas”, donde la herramienta tecnológica pasa a convertirse en un instrumento de tranquilidad y relajo para los mayores, dejando a los hijos “conectados” para tener minutos de tranquilidad

Las horas que pasa un menor conectado  sin supervisión obviamente le brinda al adulto minutos sin ruido, gritos, brincos ni exigencias, pero estas horas son  eternas para los que tenemos que educar. Mientras los “grandes” descansan,  el menor de la casa verá pasar frente a sus ojos millones de imágenes, videos, comentarios, conversaciones, a los que en su vida real o 3D no estaría expuesto.

Esto lo llevará a dominar tecnologías que el mundo adulto no logra conocer y a generar estrategias para migrar continuamente a otros donde la mano adulta no llega.

Temerario, prepotente tecnológico, conocedor de recursos digitales, domina a la perfección un mundo que continuamente lo lleva  a alejarse de la vida real, donde los patrones de conducta, la vigilancia parental no  lo acompañará.

Tener a los Padres en redes sociales es una necesidad imperiosa en el reino virtual, compartiendo lugares y sitios comunes con sus hijos, comunicando, entendiendo sus códigos, estableciendo estrategias comunes con profesores, para llegar hasta donde se unen los mundos virtuales y reales. De tal manera, que los padres creen instancias de mutua validación en un espacio donde los niños están solos.

La sobre exposición, el considerar que los extraños son parte de su comunidad de amigos, el establecer relaciones emocionales con personas que no conocen en el mundo real son nuevos códigos de comunicación a los que no estamos acostumbrados.

Reconocer la manera en que se comunican y relacionan es vital para protegerlos de experiencias que no les aportan y que les pueden producir daño.

Mientras más temprano ingresemos al mundo virtual, mientras más tiempo establezcamos junto a los niños y jóvenes una comunicación digital, más rápidamente podremos facilitar que aprovechen las múltiples oportunidades que brinda una era prolifera en cambios, creatividad e innovación.

Normalmente se estigmatiza el mundo virtual, concibiéndolo como una fuente de inagotables problemas y situaciones nefastas, para los niños y jóvenes, sin embargo, gran parte de la realidad está creada por la ausencia del mundo protector adulto que en la vida real está.

 

– Copy/paste: expertos en maximizar el tiempo

Buscar, investigar, encontrar, pegar y compartir. Parecieran ser la máxima de los “Nativos Digitales”. En la era digital, todo, absolutamente todo, es compartible, viralizable y perfectible. Copiar y pegar es más que comodidad, es simplemente, sentido práctico, ya está hecho, para que crearlo.

Es tal la cantidad de recursos, imágenes, textos, investigaciones, reportes, tutoriales que hay en la web, que al solo “googlear” una palabra aparecen miles de posibilidades.

El sistema educativo, que en su mayoría, aún no asume el Desafío Digital, tampoco aporta, toda vez que docentes crean actividades, investigaciones, evaluaciones que ya existen y que no desafían el intelecto de los niños o jóvenes.

Acostumbrados a crear, generar su propia opinión, siempre buscarán desestructurar lo hallado, no en un afán destructor sino que perfectible y que lleve su autoría. Trabajan de manera gregaria, la comunidad es su familia virtual, soporte, compañía, socio, centro de diversión, el espacio con él que cuenta  y en el que tiene un alto sentido de pertenencia.

Copiar y pegar, es una práctica que refleja por un lado el sentido de prepotencia que lo caracteriza, sabe que conoce más de tecnología que sus padres,  profesores y cree que es difícil de detectar. El no ser detectado le da un status entre los pares, que satisface su necesidad de reconocimiento, lo que generara en él una búsqueda incansable de nuevas posibilidades de posicionamiento digital.

No es poco común entonces que esta necesidad de ser reconocido más la pertenencia a una comunidad de pares, lo lleve a estar continuamente compartiendo pruebas, incluso al momento de rendirlas.

Este espacio de formación pasa a ser el mundo digital, en absoluta orfandad lo que se traduce en un tremendo riesgo.

El hecho que niños cada vez más jóvenes ingresen a las redes sociales sin la supervisión paternal es un riesgo. Debemos integrarnos en su terreno de juego, si nos mantenemos  sin compartir, damos a pie a que  nazcan cuentas paralelas, cuentas falsas creadas por ellos o cualquiera de sus amigos que están en el mismo abandono digital.

Es inevitable el ingreso a este mundo que tanto seduce a los niños y jóvenes, por la inmediatez, en un simple clic pueden acceder a toda la información que deseen, a un simple “googleo” pueden divertirse por horas, crear compartir, generar opinión, debatir, discutir.

Navegan con suma facilidad y pueden estar conectados por horas, evadir el control parental para ellos es muy fácil, la independencia que les da el “smartphone” es exponencial a su deseo de encontrar respuestas a sus inquietudes para luego compartirla  con sus pares.

Copiar y pegar es la punta del iceberg, reacción lógica a un mundo que dominan y creen suyo.

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Comprendiendo al Huérfano Digital Capítulo I

 

Capitulo 1:  Los Huérfanos Digitales

Desde que nacen, sus padres los exponen en las redes sociales, ecografías pululan desde los primeros días publicando desde el momento de su nacimiento hasta posterior crecimiento en tiempo real, trasmitido online a familia, amigos y desconocidos.

Desde sus primeros días, la vida real y  virtual pasan a ser una sola, de ahí que adquieran vicios y virtudes que los acompañaran toda la vida y que  aprenden a temprana edad. En medio de una absoluta Orfandad Digital, pues ni padres ni profesores logran conocer las herramientas digitales que ellos manejan a la perfección.

Lo preocupante es la falta de una política compartida por el mundo adulto para acompañarlos en su crecimiento digital, de tal manera que logren fortalecer sus habilidades y competencias naturales y a la par puedan crecer y desarrollar una Inteligencia Emocional, que les permita mantener en el mundo digital códigos de comunicación, respeto y validación mutua, sin separar el mundo real del virtual.

El manejo tecnológico les da una soberbia que los hace creer que no necesitan la tutoría del mundo adulto, lo que los lleva de manera, muchas veces, arrojada, a generar espacios donde no suman experiencias positivas ni tampoco logran aprovechar las oportunidades que les brinda el mundo del siglo XXI.

En la medida que pasan los años, este manejo tecnológico los aleja de aprendizajes absolutamente necesarios, tomándose licencias que en el mundo real nunca harían o al ser detectadas, serían corregidas.

La soledad absoluta en la que se encuentran les permite vivir experiencias para las que no se encuentran preparados o que les impactarán irremediablemente en la formación o deformación de su personalidad.

Estas vidas paralelas, la real y la virtual, también son compartidas por el mundo adulto. Pues las habilidades emocionales y las competencias necesarias para interactuar en la vida digital nunca fueron transmitidas, a las generaciones anteriores ni a las actuales.

De tal manera que el desafío es gigante, las familias y el sistema escolar debe acompañar en su aprendizaje a niños en espacios absolutamente distintos a los que los estamos  acostumbrados.

Sin duda, el área donde están más abandonados y no encuentran solución en el mundo tecnológico es en la incapacidad de poder  validar la fuente de la información. Para ellos toda información puede sonar bien, aunque sea aberrantemente inexacta. Este es una de las áreas que sin duda es parte de las capacidades que los adultos debemos guiar y asumir como propias. Con nuevos códigos comunicacionales que acorten la brecha digital. Acá es donde se junta el mejor de los incentivos docentes,  la lectura y la cultura.

Estamos a tiempo de acompañar a los “Hijos de la Tecnología” en un camino de oportunidades y desafíos.

Esto propone este libro, una posibilidad entre de miles para lograr que nuestros niños y jóvenes aprovechen una de las eras más fértiles y complejas de nuestra Historia.

 

– Noches que son días:

Si preguntáramos a  jóvenes y niños, cuantas veces en la semana, restaron horas al sueño para comunicarse con sus amigos, intercambiar imágenes y conocer que es lo que pasa en la nube. Más del 80% lo vivió, al menos, 2 días a la semana.

En el último tiempo las horas promedio que permanecen conectados, aumentaron al doble. Fue imposible substraerse a la vorágine de información que sus compañeros publican; las fiestas, noticias, copuchas, videos, juegos, hobbies,  todo se une en el mismo espacio y cómo no hacerlo si cada día la web suma nuevas aplicaciones que posibilita conectividad y diversión instantánea.

Acostumbrados a dormir con el celular bajo la almohada, atentos a su vibración a la luz, el dormitar es consecuencia lógica. No logran un sueño reparador, ni descansar lo suficiente. Por ende, la concentración al día siguiente es mínima, a pesar de sus esfuerzos, el sueño los vence y su celular sigue en el bolsillo, la camisa o el pantalón.

Sus resultados académicos se ven resentidos, van a la baja, porque no le encuentran sentido a lo que les enseñan.

El mundo digital lo seduce, por su capacidad de cambio, las novedades que le permiten informarse, investigar, compartir, crear, jugar entretenerse. Pueden pasar horas eternas  sin descansar ni siquiera pestañar.

El mundo tradicional los aburre, lo encuentran monótono, lento, con elementos que puede encontrar con suma facilidad y de manera autónoma a un simple “clic”. Cree que puede prescindir de los códigos de la comunicación tradicional o simplemente burlarla. Muchas veces no toman en cuenta lo que les enseña el profesor, llegan a casa e investigan en la web, de alguna forma cumplen con la malla académica pero esa no es la idea ni la forma.

En sus primeros  años no tienen la capacidad para reflexionar, actúan de manera  natural, siguiendo sus instintos y lo que les satisface o hace feliz. Idealizan el mundo digital, como fuente de diversión, crecimiento personal y terreno de oportunidades.

Lo han visto en hermanos mayores o se lo han contado, no es necesario seguir el camino largo y de esfuerzo, que sus padres experimentaron. La vía del sacrificio personal no es la que esperan, pues ven en su entorno inmediato, que se puede ser famoso, ganar dinero, posicionarse con sólo una dosis de suerte, creatividad u oportunismo.

De ahí que no estar conectado tienen un alto costo, por lo menos para su futuro inmediato. Esto lo lleva a estar en la mayor cantidad de redes sociales, Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest, Whatsapp, y estar atento a las nuevas versiones, actualizaciones o cualquier herramienta digital que este de moda. Estar al día en el mundo de la web es fundamental de otra manera queda excluido de su comunidad.

El sentido de pertenencia para los niños es existencial, es un “leit motiv”, lo que le llevará a estar siempre hiper-conectado. De ahí la dificultad que significa para él, las eternas horas del colegio, donde la extensión de su brazo, su celular, permanece guardado o requisado.

Los recreos o idas al baño  son los momentos, para que de manera desesperada se conecten, saber que está pasando y opinar sobre ello. No hacerlo es quedar excluido y fuera de circulación, lo que lo deja sin temas de conversación ni dialogo con sus pares.

Si posee una fuerte personalidad, decidida, puede importarle poco, pero si es tímido y si valora su grupo de amigos, hará lo posible por estar a la altura. Detrás de una pantalla un tímido se confunde y renace ese “otro Yo”.  De ahí la importancia de apoyarlo, el espacio virtual le da la oportunidad para crear un alter ego, donde el anonimato le permite generar espacios para tener una personalidad distinta a la que  expresa diariamente en su vida real.

Esta doble personalidad, la mayoría de las veces tímido en el mundo real e intrépido, osado y agresivo en el mundo digital, es vista de manera perpleja por el mundo adulto, pues no reconocen o minimizan el potencial de un espacio que para ellos es desconocido.

El mundo digital impacta sobre la personalidad y las relaciones sociales que tienen los niños y jóvenes, abre espacios y cierra otros.

Dormir pocas horas es hoy el impacto que las viejas generaciones percibimos de este fenómeno, totalmente distinto a lo que las nuevas generaciones le dan a estar conectado. Darles espacio y  educarles en el correcto uso de su tiempo es el gran replanteamiento que debemos considerar con re-ingenierías adecuadas.

Dormir, desconectarse, establecer acuerdos consensuados no impuestos, tales como incentivar el “modo avión” para tiempos esenciales de su entorno familiar y educacional, es muy importante.

Valorar el espacio de relajo y renovar energías es fundamental para los niños y jóvenes; generar el espacio desde los primeros años es vital.

¿De que otra manera podrán responder a un mundo altamente exigente y cambiante?

 

– Si no estoy en el mundo digital, no existo:

 

Probablemente uno de los mayores miedos del mundo adulto, padres y profesores, es la facilidad con que los niños exponen sus vidas, actividades y hobbies, personales, familiares, de su grupo de amigos, conocidos, desconocidos, sin muchas veces internalizar los costos de compartir imágenes que puedan deteriorar su imagen y la de sus seres queridos, sin filtro alguno.

Basta sólo ver las fotografías que se publican, que se adjuntan y viralizan cada minuto en el mundo de las redes sociales o en la web.

¿Cómo se explica esta impulsividad  por publicar lo inimaginable?

Es una mezcla de la necesidad de ser reconocido y la absoluta falta de  códigos, estándares, filtros de qué y cómo comunicar  a la hora de compartir imágenes personales.  Desde que nacen están expuestos por sus padres, por ende, para ellos es natural compartir imágenes, como alguna vez sus padres y  abuelos lo hicieron con fotografías. La tremenda diferencia es que el alcance es distinto al que éstas tienen en el mundo análogo.

El celular es su arma de posicionamiento y reconocimiento social, de ahí que es absolutamente normal, que frente a un hecho, acto o situación, lo primero que hagan es inmortalizarlo (sacar imagen, video), publicarlo y compartirlo.

Si pueden, generan imágenes que se borran a los pocos segundos y las pueden transformar, que para ellos es  alcanzar  el cielo, basta ver el éxito de “Snap-Chats” o “memes” entre jóvenes y adultos. El placer de capturar imágenes divertidas, chistosas, bizarras, inéditas, es exponencial al número de personas que verán o compartirá  lo creado.

Lo complejo de esta sobre exposición diaria es que cada vez más, se hace sin el conocimiento de los involucrados, sin tener conciencia hacia donde se puede dirigir y por quien será vista o utilizada.

Encontrar  fotos o videos en sitios pornográficos, pareciera extremo pero no lo es, también páginas de citas, de bromas, con un costo emocional y personal incalculable. Tienen la falsa idea de que se puede borrar lo que nos perjudica, daña o expone, cuando un simple pantallazo puede hacer inmortal lo que creíamos finito.

Paralelo a ello, le hacen el trabajo muy sencillo a los amigos de lo ajeno, publicando el interior de la casa, dirección, incluso hasta el estado del hogar: “Estamos de vacaciones” “Nos fuimos al sur por un mes”, son verdaderos indicadores para los que se han encontrado en el “Cyber-crimen” un espacio para generar nuevos robos o estafas.

Sin querer ni comprender el alcance, los niños y jóvenes exponen a sus padres, amigos, profesores, colegios, hogares. No se internaliza los costos porque sus padres, hijos de un sistema distinto, no lo han asumido ni fueron “formados” para ello.

De ahí la titánica tarea de hacerlos comprender que no todo es publicable ni compartible. En parte, esto forma parte de la enorme tarea pedagógica de guiarlos y darles valores en la validación de la fuente de la información.

En la medida que a temprana edad sean Red-Educados, podrán proteger sus vidas personales, valorando su mundo privado y respetando el que hacen en su entorno.

 

Huérfano Digital, Tus hijos están solos hasta ahora

Introducción

Comprendiendo al Huérfano Digital

“Matías, de 14 años, llegó agotado hoy a clases, no logra concentrarse, le han llamado la atención en varias oportunidades, el sueño lo vence, la razón es clara, a las 10 de la noche, su mamá le dio el beso de buenas noches y apago la luz de la habitación. Pero su celular seguía bajo la almohada, a las 12 de la noche llegó el primer “whatsapp”, lo que significó estar hasta las 5 de la madrugada conectado, no podía dejar de “wazapear”. A las 3 de la mañana llevaba no menos de 300 mensajes, junto a sus amigos habían “encontrado un  “nuevo freak” (adulto que se hacía pasar por menor de edad), lo reconocieron  al primer testeo comunitario”

Esa es la defensa que dominan en el mundo digital, aceptando extraños en sus redes pero rápidamente “viralizando” y compartiendo si no corresponden a quienes dicen ser.

Se creen inmunes, uno a uno intercambian, el “freak”, hasta que al final se  termina la conversación con un insulto del acosador, quien termina por reconocer que fue descubierto y lógicamente objeto de burla.

Pareciera ser una realidad aislada, o por lo menos exagerada, pero no es así. Es simplemente la historia real de niños menores  de 14 años, compartida al final de una charla.

De esta realidad muchas veces ignorada y desconocida, trata este relato, “Los Huérfanos Digitales”.  Expuestos desde los primeros años al mundo digital, incluso antes de nacer. Sus ecografías dan  vuelta en  las redes de sus padres, amigos, conocidos y desconocidos. De ahí que cada actividad, llamase su propia ecografía, cambio de pañales, primer  baño, ingreso al colegio, etc, quedará inmortalizado, sin, por supuesto, la aprobación ni el entendimiento del propio interesado.

No es de extrañar que su vida siempre esté expuesta y que encuentre natural hacerlo. No mide las consecuencias de sus acciones y se cree capaz de manejarlas.  Es impulsivo ante la tecnología y reconoce saber más  que sus mayores, profesores,  padres y, por supuesto, que sus abuelos

Se aburre con facilidad  en clases y pierde rápidamente la atención. Normalmente  desconcentrado, pero con características multi-tarea, logrando ejecutar paralelamente varias actividades simultáneas: escucha música, chatea, termina el trabajo que debe entregar  al día siguiente. Increíblemente logra finalizar todo lo que le interesa, lo que no, simplemente cumple, buscando en la web. De ahí copiar y pegar es solo un paso. Se arriesga a ser detectado como plagio pero cree que su experticia hará difícil localizarlo.

Su tiempo es valioso y trata de desarrollar en él todos sus intereses y hobbies, jugar, entretenerse, crear, innovar, posicionarse en  un espacio en que se mueve como pez en el agua.

Para Matias  la reputación digital es de existencial importancia, de tal manera que  todas sus energías  estan en demostrar frente a sus pares, que es diferente y puede marcar tendencia.

El mundo tradicional no llama su atención y al igual que sus pares, vive el efecto “polilla”, la luz de un Smartphone, Tablet o computador lo atrae de tal manera, que todo lo demás no lograr despertar su interés.

Piensa, trabaja, crea, investiga, comparte de una manera absolutamente distinta que sus antecesores.

Todo es compartible y publicable, imágenes, videos de su familia, amigos, conocidos, profesores, todo está en una vitrina sin ningún límite ni criterio, ser reconocido lo seduce de tal manera que se expone y expone a sus seres queridos.

Vive el síndrome del “Huérfano Digital”, donde ni su colegio ni sus padres saben ni han tomado acciones que lo lleven a educarse en el mundo que el siente como natural, pues nació en él.

En su espacio escolar  la tecnología es limitada a la mínima expresión, pocos profesores saben de esta realidad  y en el ambiente familiar se le permite toda vez que rinda en sus compromisos académicos. no moleste y deje al resto seguir su vida.   Para los menores de edad, que Matías es aun peor, los “geeks” digitales o iPads son las nuevas nanas (iPads Nanas) que se usan para que el infante se quede tranquilo.

Tremendo y necesario desafío implica Red Educar a un Nativo Digital, generar técnicas, conocimiento, capacidades y estrategias desde sus  primeros años, pues mientras antes se inicie más fácilmente se logrará generar un entorno de contención, colaboración, incentivo a su creatividad y  espacios de conexión.

Si generamos a temprana edad un autocuidado que le lleve a no exponerse, saber reaccionar ante los peligros y aprovechar las oportunidades  que la misma tecnología le puede ofrecer.

Debemos trabajar en lo positivo de esta era para prevenir y no transformarnos en gladiadores contra el ataque cibernético.

Éste es uno de los temas que trata este libro. En la primera parte expone los vicios y virtudes de los millones de Matías que nacen con el celular bajo el brazo, que pasan muchas horas al día conectados, para que desde la reflexión, se establezcan las estrategias que les permitan reconocer y aprovechar las ventajas comparativas del mundo digital y disminuir al mínimo las malas experiencias, sabiendo reaccionar a ellas.