Mi mayor alegría, la felicidad de mis alumnos

 

creatividad

Hace unas semanas atrás, al finalizar un taller junto a geniales profesores aula, uno de ellos me pregunto ¿cuál es el fin de reinventarse cada día y tratar de ser mejores docentes?

La respuesta brotó natural, la felicidad de nuestros alumnos.

¿Qué mejor meta de alma, que ser feliz? Agradecido con lo que la vida brinda, preocupado de los demás y ocupado en aportar, de sumar a la comunidad.

Normalmente creemos que el mejor profesor es aquel que sabe más conocimientos, casi una biblioteca ambulante o el más rígido y de gran disciplina, de tal manera que en su clase no vuela una mosca, el que logra el mayor porcentaje de alumnos ingrese a la Universidad o el más competitivo, ganador en todas sus metas y destacado por todos.

Sin embargo si hiciéramos una breve encuesta en el mundo adulto y les preguntáramos ¿qué profesor marcó tú vida positivamente?

La sonrisa y las lágrimas de emoción nos conectarían con otras cualidades docentes, la capacidad de escuchar, la paciencia, la tolerancia, la fuerza para crear y dar mil y una oportunidades, la gentileza de alma, la empatía para siempre comprender incluso a aquellos que ya el sistema educativo no acepta y busca excluir.

Nos acordamos del abrazo, de la mano que nos ayudó a levantarnos cuando caímos, de la risa contagiosa que nos hacia creer en los imposibles.

La felicidad como fin último de la Educación pareciera una meta etérea, difícil de lograr en un mundo competitivo y agresivo.

Pero es existencial en un mundo hiperconectado, donde el desarrollo de las “Habilidades para la vida” son fundamentales para poder vivir y convivir en comunidad.

¿Por qué no crear espacios educativos donde bulla la alegría y la participación? ¿Por qué no dejar de lado la competencia e ingresar al terreno mágico de la colaboratividad?

Es tan simple como generar espacios, pequeños, en un comienzo pero de profundo impacto en el aprendizaje de nuestros alumnos.

Personalmente, ocupo el espacio digital para crear una conexión emocional permanente, que me permita reconocer lo que hace únicos e irrepetibles a mis alumnos. Identificar lo que le ilusiona y motiva día a día, luego apoyarlos en potenciar sus habilidades personales y conectarlo con otras personas que lideren o estén en el mismos espacio que ellos desean participar.

Imposible no recordar la emoción de un querido alumno de Cuarto Medio, al escuchar la charla de Carlos Zarate y sumarse a la necesidad de crear paz en nuestro entorno inmediato. Verlo actualmente liderar campañas solidarias es no sólo motivo de orgullo es la fuerza para seguir trabajando.

De potenciar lo que los hace únicos, pasar a validar su voz y darles el espacio para ser co creadores de su aprendizaje, siendo maestros y aprendices a la vez, escuchando las necesidades de la comunidad y aportando con soluciones practicas.

Generando sinergia positiva, que siempre suma, ver el lado positivo de las cosas, reír y sonreír disfrutando de la simpleza de la vida.

Pareciera quimera vivir en un mundo feliz, más cuando nuestro sistema educativo esta estresado de eternas y aburridas mallas curriculates, “burrocracia” y eternos papeles, pruebas estandarizadas que hacen perder momentáneamente la alegría del viaje de aprender, léase Simce o PSU.

Pero y a pesar de lo anterior se puede crear islas de felicidad y bondad, de alegría y compañerismo, de ilusiones y sueños colectivos.

Ahí radica lo que nos hace maestros, la capacidad de dotar de alas a nuestros niños y jóvenes, para que vuelen tan altos como sus sueños.

Seres íntegros, colaborativos, generosos y solidarios, felices y en continuo crecimiento, respetuosos del otro, especialmente de aquel que piensa distinto, noble en el triunfo y en el fracso, capaz de levantarse una y otra vez, sabiendo que lo importante es dejar huella.

Simplemente, ser feliz

 

 

Aprendizaje diferenciado en el aula

 

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Uno de los grandes desafíos de la Educación en el siglo XXI reside en generar experiencias de aprendizaje individuales para los alumnos. Dejando la anacrónica practica de educar a los “Universos” únicos e irrepetibles que viven en una sala de clases como si fueran uno solo. Lo que inevitablemente lleva a que los niños pierdan la motivación, el interés, siempre existan los que no logran los “aprendizajes” y peor aún se les olvide lo que les apasiona, motiva y diferencia.

La Era Digital dejó obsoleto el sistema educativo del siglo pasado, en que se buscaba formar operarios para las fábricas y la idea era “moldear” futuros trabajadores con capacidades determinadas. Los niños y jóvenes tienen a su alcance recursos, herramientas gratuitas, de infinita diversidad donde pueden desarrollar sus intereses y motivaciones. Trabajar de manera colaborativa y conectarse con otros seres humanos que desarrollen sus proyectos personales.

La conexión, colaboratividad y creatividad son parte de su mundo diario.

¿Qué le queda al sistema educativo? Mudar de piel y responder a las demandas de los alumnos de la Era Digital.

¿Cómo hacerlo? Perdiendo el miedo, saliendo de la “Zona de confort” y generando junto a los alumnos, los colegas y la comunidad educativa, co aprendizajes.

Personalmente, trabajo con tres grandes motores en mis clases, motivación, diferenciación (personalización) y creación (individual y comunitaria)

Motivación por que sin ella simplemente no hay aprendizaje, ni participación. Generar vínculos emocionales, sorprender, animar, inspirar, permitir un escenario de mutua validación. Reconocer lo que hace únicos a mis alumnos, sus sueños, proyectos, lo que les apasiona y conectarlo con el aprendizaje formal.

Personalizando las actividades, incluso las evaluaciones, de tal manera que exista en ellos una identificación y conexión con sus intereses reales.

Para finalizar en proyectos creativos, comunitarios y compartidos con la sociedad.

Hace meses atrás en Economía debíamos trabajar la desigualdad del ingreso chileno y en vez de dar una cátedra eterna o llenarlos de trabajos que recopilan información, cree para un curso historias imaginarias de al menos “25 familias tipos”, realidades tan diversas como recién emparejados, estudiantes universitarios, parejas de viejitos jubilados, matrimonios con 1 hijo, sin hijos, allegados, en fin reproduje lo más cercano posible la diversidad nacional, asignándole a cada grupo familiar, un monto mensual el cual debían distribuir en alimentación, vivienda, salud, educación, entretención, etc.

En clases y fuera de ellas debían visitar supermercados, portales inmobiliarios, colegios, debían vivir como una familia real y sobrevivir el mes.

A la segunda semana de trabajo, llegaron mails que de forma aleatoria les presentaban desafíos que debían asumir, desde enfermedades, aumentos de arriendos, disminución de sueldo, cesantía, aumento de la renta, herencia.

Al final, después de 4 semanas, los alumnos de Economía IB tenían clarísima la desigualdad distribución de la renta, lo estoico de sobrevivir con bajas rentas y la necesidad de hacer un cambio real.

Quedaron fascinados con la actividad las que compartieron con sus padres y amigos, valoraron el esfuerzo de sus progenitores y se propusieron apoyar y crear campañas de ayuda solidaria.

Trabajaron en grupos de 3 personas, con tal compromiso que los proyectos finales recibieron una ovación comunitaria.

El ambiente de la sala de clases era motivador, participativo, enfrascados en sus familias y en la tarea de llegar a fin de mes.

Después de la co evaluación y la evaluación final, las calificaciones fueron altísimas y el aprendizaje indeleble, con la certeza de que se “aprendió para la vida”

El aprendizaje diferenciado esta al alcance de un clic y sólo requiere de tiempo para crearlo, perder el miedo a la tecnología y el trabajo colaborativo de profesores aula.

¿Qué esperamos para crear?

Sin pasión no hay aprendizaje

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Hace días en una genial charla de capacitación para docentes aula y ante la pregunta ¿qué experiencia marcó tu etapa educativa? Casi el 100% recordó personas, profesores que de una u otra manera quedaron en sus retinas.

Emocionados recordaron a la profesora de Arte que pintaba como los dioses, la de Francés que hacía viajar mentalmente con sus anécdotas por París o el genio de Física, que vivía feliz en su laboratorio.

¿Qué tenían en común todos los pedagogos? La pasión que compartían por lo que hacían. Era el motor que permitió trascender en el tiempo y pasadas décadas ser recordados con una profunda emoción por sus ya maduros alumnos.

Más de alguna vez los que son profesores aula deben haberse encontrados con ex alumnos, que sin importar la edad vuelven a ser los niños que alguna vez tuvimos en la sala de clases. Es como si no pasara el tiempo y entráramos a un túnel donde volvemos a ser lo que éramos.

La pasión y la vinculación emocional mueve montañas y trasciende eras.

En el mismo taller una profesora preguntaba ¿Qué futuro nos espera con la tecnología que todo lo invade? ¿Cómo podemos competir contra la Internet? ¿Seremos reemplazados?

La respuesta es obvia, no, nunca seremos reemplazados si somos capaces de vivir con pasión y motivación nuestra vocación.

Si somos capaces de ser aprendices eternos, en movimiento continuo. Con una sed por aprender y la capacidad de salir de nuestro sitio de confort permanentemente.

Si nuestros alumnos participan de nuestros sueños, campañas, metas, objetivos.

No existe mayor impulsor del aprendizaje en un alumno que sentir admiración por su profesor, saber que frente a él existe un ser humano que ama lo que hace, que cree en él y que esta ahí para acompañarlo en un viaje de descubrimiento personal.

Que no le dará las respuestas a sus interrogantes, porque su labor será ayudarlo a encontrar solución a sus preguntas.

Que lo apoyara en potenciar lo que lo hace único e irrepetible y que le permitirá adquirir las herramientas para existir en un mundo que cambia día a día.

En la Era Digital acumular datos, contenidos es una absoluta perdida de tiempo, para eso está Google.

Desarrollar competencias y habilidades sociales, trabajar en proyectos comunitarios, estar abierto al cambio. Crear, innovar, potenciar las capacidades personales, es el norte educativo.

Y para ello necesitamos profesores apasionados, motivadores, comprometidos, inspiradores.

Por que como dice Francisco Mora, sólo se aprende lo que se ama.

Comunidades de Aprendizaje Docente, una necesidad real

 

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Desde hace cinco años comparto en charlas con docentes aula, más de tres mil profesores y estudiantes de pedagogía. Siempre una necesidad acompaña la amena conversación, la creación de “Comunidades de Aprendizaje Docente” en Chile.

Más en una Era Digital que bulle en cambios y que lleva al profesor a reinventarse día a día. Trabajar de manera colaborativa es el norte y esta a sólo un clic de distancia.

¿Por qué es tan necesaria la comunidad de Aprendizaje Docente?

Porque es el espacio comunitario donde el profesor se retroalimenta, comparte, crea y crece profesionalmente.

Sin embargo y a pesar de esta obviedad son pocas las instancias para retroalimentarse en los espacios educativos chilenos, atiborrados de mallas curriculares eternas, una burocracia “papelística” que ahoga el alma educativa más creativa y la obsesión permanente por rendir en pruebas estandarizadas, léase Simce, PSU. Pocas horas de preparación de recursos pedagógicos, el profesor se hunde entre papeles y más papeles.

Si a lo anterior se le suma las “intervenciones tecnocráticas” que intentan trasformar el aula fuera de ella, el panorama se ve absolutamente desalentador y cuesta arriba.

Sin embargo la Era Digital brinda a los profesores el espacio para crear Comunidades Digitales de Aprendizaje Docente, gratuitas, en tiempo real y abiertas a los que deseen participar en ellas.

¿Por qué no crear entonces espacios colaborativos de trabajo comunitario?

Comunidades que propongan debates online permanentes, se dialogue y compartan opiniones diversas, generando un empoderamiento de la voz docente aula.

Se creen proyectos colaborativos, que respondan a las necesidades reales del aula, no las detectadas por profesionales externos al micro cosmos educativo.

Exista una actualización de manera permanente. Reconociendo la creatividad y la innovación que nace en la salas de clases.

Logrando un mayor aprendizaje colaborativo y colectivo.

Existe un axioma, si el aporte, crítica o propuesta proviene de otro profesor, se le encuentra validez. La horizontalidad de la comunicación permite una mayor apertura a las propuestas que se puedan generar.

Se potencien las relaciones interpersonales, fundamentales en los profesores aula, toda vez que trabajamos en un ambiente de alta exigencia y la motivación, el apoyo y el reconocimiento a la labor diaria es un elemento fundamental para lograr las metas diarias.

Chile vive una Reforma Educativa sin la voz docente aula, donde tecnócratas, iluminados se han tomado el espacio y han impuesto sus visiones.

Necesitamos que la Comunidad Docente eleve su voz, valide su experticia y proponga aportes necesarios para que el cambio educativo que buscamos sea real y no una mera transformación cosmética.

Este 2016 es nuestro año, a caminar con fuerza y esperanza, nuestros niños merecen el esfuerzo.

Un abrazo y mi reconocimiento a los miles de profesores con los que he compartido. Seguiremos sumando compañeros de ruta

Por y para los niños

Comunidades de Aprendizaje Docente permanente

 

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La Era Digital ofrece una infinidad de oportunidades para el docente aula, una de ellas es la retroalimentación continua con otros docentes.

Vital en una Era de cambio vertiginoso y que obliga al profesor a salir de su zona de confort.

¿Qué mejor que navegar en  nuevas aguas, que  con el resto de los colegas de vocación?

Compartiendo no sólo experiencias, innovaciones, proyectos, creando propuestas en conjunto y aportando al debate diario.

Pero para lograrlo es necesario vivir en el espacio digital, perder el miedo a existir en un mundo lleno de posibilidades pero también desafíos.

Para iniciar este proceso de vida docente comunitaria digital, es necesario

  • Elegir una red social que acomode y que signifique un aporte real a la vida profesional.
  • Identificarse con una imagen actualizada, nombre y apellido
  • Definir en el avatar, lo que encuentras significativo en la vida profesional y lo que motiva a existir en la web
  • Identificar y unirse a las “etiquetas” relacionadas a Educación, pedagogía, innovación, participando activamente. Normalmente se anuncian anticipadamente y se convoca a la participación con tópicos de interés general.
  • Seguir aquellas cuentas que suman a tu TL, profesores, profesionales ligados a la Educación.

En mi caso personal opté por una suma de redes sociales, donde participó activamente de debates, seminarios, compartiendo experiencias, éxitos y fracasos. El que uno a mi cuenta en WordPress y la linkeo a otras comunidades educativas.

Con la firme convicción que en el siglo XXI el único camino es crecer colaborativamente, el tiempo de los “Llaneros solitarios” finalizó y los cambios nacen y nacerán desde las comunidades empoderadas.

Los profesores no podemos quedar fuera del siglo de las oportunidades, nuestros alumnos nos esperan hace décadas.

¿Por qué necesitamos otra Educación?

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Hace días conversaba con  niños  de 14 años, en un Taller, sobre las razones  por las que  su comportamiento no era el que esperaban los profesores, lo que los llenaba de anotaciones y significaba un reto permanente.

Las respuestas fueron demoledoras “nos aburrimos como ostras”, “No aprendo nada de lo que me gusta” “prefiero que me echen de la sala y así jugar tranquilo” hasta “no le encuentro sentido estar sentado por horas sin hacer nada útil”

Al preguntarles ¿Cómo les  gustaría que fuera su Escuela ideal?

Primo, el deseo imperioso de  ser escuchados, participar, crear y desarrollar proyectos personales.

Movilizarse, dejar de estar anclados en una silla por horas, sin poder pestañar.

Terminar con las tareas eternas, cuestionarios megalíticos, trabajos tras trabajos, todos fuera de horario escolar, lo que les restaban horas al descanso y al juego.

Poder elegir las lecturas de libros  que tendrían en el año y que no sean obligatoriamente elegidas por el profesor.

Que las pruebas fueran creadas por todos, con la participación del alumnado.

Aprender de manera entretenida, volver a amar el colegio como cuando eran más pequeños, que para ellos todo era juego, sorpresas y alegría.

Al analizar las peticiones, estás son profundamente razonables y lógicas, es más estoy segura que todos hubiésemos deseado una Escuela en movimiento, llena de color, de risas y aprendizaje permanente.

Lo positivo es que vivimos una Era de cambios, en que todos los que alguna relación tenemos con la Educación comprendemos que es necesario hacer un cambio radical,

Por la simple razón que los alumnos mudaron de piel, ya no son los mismos de hace décadas atrás.

Google dividió las generaciones, AG y DG, millones de recursos se crean cada minuto, videos, plataformas, redes sociales informan, crean, comparten, colaboran, re inventan. Sólo para ver toda la información que se ha publicado en Youtube, necesitaríamos 55 años.

Podemos hoy iniciar el cambio que los alumnos merecen, aprendizaje diferenciado, personalizado, emprendiendo en un mar de oportunidades.

¿Si cada niño es un Universo único e irrepetible, por qué deben aprender como si fueran uno solo?

Nuestro deber moral es crear la Educación que sueñan nuestros niños

Profesores en Redes. Creando Comunidad Docente

 

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Existe una realidad indiscutible, estamos invadidos de Redes Sociales. Sólo en Chile existen 24 millones de celulares, más que la población existente, de 17 millones de chilenos.

Facebook, Instagram, Pinterest, Twitter, Snapchat, Wazap por nombrar solo algunas son fuente de información, diversión, comunicación, emprendimiento y formación.

¿Por qué no crear en ellas comunidades de aprendizaje docente permanente?

Son gratuitas, de fácil uso y capaces de compartir tutoriales, videos, documentos, generando espacio de debate, discusión y creación de contenido inédito.

Desde generar debates online, compartir recursos hasta experiencias educativas. Las posibilidades son múltiples y tan diversas como las personas que esten tras las redes.

Como profesores podemos  desde

  • Elevar la voz profesor aula, aportando, proponiendo, criticando y validándo nuestra experticia.
  • Compartir la experiencia aula, permitiendo a otros colegas conocer propuestas innovadoras y creativas ya aplicadas en el aula.
  • Proponer a la comunidad educativa una idea o proyecto y a partir del trabajo colaborativo crear una propuesta comunitaria.
  • Resolver dudas en comunidad, el mejor perfeccionamiento docente nace de profesor a
  • Fortalecer la Comunidad Docente, apoyando a los pedagogos que recién ingresan al sistema, realizando un verdadero coaching que los oriente en sus primeros pasos.
  • Conectarse con docentes nivel mundial que enriquezcan nuestra labor pedagógica.
  • Actualizarse continuamente, ser un aprendiz eterno.
  • Participar de los debates nacionales e internacionales, participando, colaborando, aportando.

¿Cómo partir? Muy fácil eligiendo una red que te acomode, eligiendo una imagen actual para el avatar, con el nombre y apellido y estableciendo que eres docente aula y tus objetivos son ligados al aprendizaje colaborativo.

Inicia tu “vida en redes”, participando de debates online, simplemente busca por las etiquetas, las palabras que te pueden orientar, Tales como #Educacion #AprendizajeColaborativo #Creatividad #Inclusion #Tics

Al participar, lentamente irás conectándote con otros docentes que al igual que tu navegan en las redes en búsqueda de experiencia, nuevos recursos, desafíos, crecer profesionalmente.

También puedes participar de Comunidades Educativas ya existentes,

http://didactalia.net/comunidad/materialeducativo

http://ineverycrea.net/comunidad/ineverycrea

http://ined21.com/

http://www.edutopia.org/

Existen miles de ejemplos, sólo basta asumir el Desafío Digital que se nos presenta en el siglo XXI.

Nunca en toda la Historia, los profesores aula, tuvimos a nuestro alcance las posibilidades de ser maestros y aprendices a la vez.

¡Profe, sal de tu zona de confort!

¿Profe, que esperas para enREDarte?

 

 

¿Cómo evaluar el trabajo en redes sociales?

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Desde hace años educo en redes sociales, con la participación de los padres y apoyo de la comunidad educativa.

La fluidez en las comunicaciones, la capacidad para reconocer las demandas de la comunidad de aprendizaje y canalizarlas ha sido fruto de esta vivencia en redes.

La disminución al mínimo de la sobre exposición, del cyberbiullyng y el mal uso del espacio digital se acompaña de un desarrollo de habilidades y competencias digitales. Conscientes de la necesidad de crear su Identificad Digital y  su Reputación Digital.

 La Web es un mar de oportunidades y de ellos dependen crear su futuro profesional y las proyecciones positivas de su quehacer en redes.

¿Cono evaluar el trabajo enREDado?

Estableciendo un proceso evaluado a corto y largo plazo con  evaluaciones  continúas y un coaching permanente.

La complejidad de las evaluaciones va en ascenso en la medida de que aumentan los años de trabajo en redes.

En los primeros años se evalúa;

  • La creación de la cuenta en red
  • Avatar y descripción personal
  • El % de participación y la capacidad de reacción

Posteriormente, se añaden debates online y la creación de etiquetas para llegar al final con creadores de contenidos y validadores de fuentes.

El objetivo es potenciar las habilidades y competencias individuales de los niños, generando una motivación permanente y participación continua, conectando  a la comunidad y fortaleciendo su capacidad para reconocerse y reconocer las necesidades comunes y a partir de ellas crear soluciones.

La comunidad de aprendizaje encuentra un espacio de continuo crecimiento donde se fortalecen los emprendimientos individuales y grupales y al final su estadía en la época escolar no sólo saben “para que son buenos”, también han generado Habilidades y competencias que les permitirán aprovechar las oportunidades de la Era Digital.

Trabajar en REDES permite emprender, crear,  fortalecer la comunidad y vivir en un espacio diverso, participativo y de continuo movimiento.

¡Profe, enRedate!

¿Por qué educo en Redes Sociales?

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Hace años vivo en redes, Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest, Wazap y este último tiempo Snapchat.

¿Por qué razón?

Simplemente porque mis alumnos viven en redes sociales. En ellas comparten, crean, innovan, se informan, divierten. Son  una Generación en Red.

¿En que otro lugar puede estar un profesor, si no en el espacio natural de sus alumnos?

Pero iniciar el trabajo requiere de una serie de normas comunitarias.

Primero porque los padres son activos protagonistas, debido  a que las claves de la red elegida para trabajar son compartidas con ellos.

Segundo, porque deben ser cuentas originadas a partir de nuevos emails, para solo “uso educativo”

Tercero, deben diseñarse estrategias de aprendizaje y monitoreo permanente, de tal manera que no se desvirtué su uso.

Cuarto, es vital fortalecer el trabajo colaborativo, validando el aporte de cada uno de los integrantes y generando en base a sus aportes, proyectos y nuevas propuestas

Quinto, potenciar a largo plazo el desarrollo de habilidades y competencias digitales y para la vida, donde el respeto, la validación de la diversidad y la capacidad de reconocer que en la Era Digital saber vivir en comunidad es vital. Se terminaron los tiempos de los Llaneros Solitarios.

Educar En Redes Sociales requiere de un esfuerzo inicial enorme pero la motivación, participación, empoderamiento de la comunidad educativa lo exige.

Alumnos motivados, comprometidos, líderes de su aprendizaje, padres participes, colaboradores. Profesores validados por este “Hijo de la Tecnología”, usando nuevas vías de comunicación, colonizando el espacio digital y aprovechando los múltiples recursos y herramientas que la web les entrega.

 Si existe un diagnóstico por todos conocidos, es que los niños mudaron de piel y exigen un nuevo trato, es hora que el sistema educativo aplique nuevas estrategias de acercamiento y en ese contexto, las redes sociales son grandes aliados.

¿Profe, que esperas para enREDarte?

 

 

Wazap Educando o cómo educar en redes sociales

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Si existe una realidad por todos reconocidas es que vivimos en una sociedad enREDada. Donde todo se publica, comparte y viraliza.

La inmediatez y la necesidad compulsiva de publicar todo lo inimaginable nos consume tanto cono comunicarnos sentados frente a una persona a través de las redes sociales (pudiendo simplemente hablar cara a cara)

Paralelamente, los niños y jóvenes viven en permanente migración, en búsqueda de mayor conectividad y alejarse del mundo adulto, que lentamente comienza a colonizar su espacio de diversión, amistad, entretenimiento, aprendizaje y emprendimiento.

Uno de los grandes desafíos que plantea esta hiperconexión es la necesidad que el sistema educativo asuma educar en el espacio natural de los alumnos, no sólo porque es el camino más eficiente para limitar al mínimo el cyberbullying, grooming, el mal uso, la sobre exposición y la incapacidad de auto controlarse dejando de publicar todo lo que la lógica diría que no podrías compartir.

Los profesores aula debemos colonizar las redes con diferentes actividades que nos permitan formar alumnos conscientes de su Identidad Digital, de la Huella que dejan y de las oportunidades futuras que pueden perder si no reciben un apoyo formal en un espacio de cambio continúo.

Personalmente hace años comencé un trabajo en redes sociales, creando instancias que en primer lugar motivaran el aprendizaje de mis alumnos hasta apoyar a aquellos que les cuesta elevar su voz  y que son los “invisibles” en el aula, los ignorados del sistema.

Al evaluar a largo plazo, puedo reconocer que los resultados son más que satisfactorios, en primer lugar logré una conexión y comunicación continúa con mis alumnos incluidos sus padres, quienes desde un primer comienzo validaron el nuevo espacio de aprendizaje colaborativo.

Segundo logré reconocer los intereses y motivacionales personales de los niños para apoyarlos en la creación de propuestas reales,

Conectándolos con el sistema educativo y potenciando sus liderazgos.

Lentamente los “sin voz”, hablaron pero con fuerza y ´respeto, aportando desde sus experticias.

Se generó una comunidad de aprendizaje donde los padres son activos protagonistas y han desarrollado habilidades y competencias que les permiten educar y proteger a sus hijos en un espacio al que no estaban acostumbrados.

Al igual que mis alumnos estoy en continúa mudanza, de Facebook migre a SnapChat, de Google plus a Wazap.

Partiendo siempre desde la creación de un “Manual de Carreño”, con deberes y derechos del uso de redes, manual que es creado y respetado por todos.

Al final soy una profesora aula enREDada y en continúo aprendizaje, aprendiz y maestro.