La Obsolescencia del Sistema Educacional.

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Una de las realidades por todos reconocida en el siglo XXI es el cambio radical que los niños han tenido bajo la Era de la Internet.

Híper-conectados, críticos, cuestionadores, informados en tiempo real, acostumbrados al trabajo equipo, colaborativos, empoderados, creadores de espacios de crecimiento personal y social.

Invalidan el sistema educativo tradicional, al que consideran anacrónico, desmotivador e incapaz de satisfacer sus necesidades.

Obligados por el sistema, participan y lo hacen de la manera más práctica posible, si las actividades, evaluaciones exigidas están en la web se comparten inmediatamente en la comunidad de alumnos, se trasforman y se presentan. La máxima pareciera ser “si existe en la Web para que pierdo mi tiempo”. La actitud generalizada pasó a ser “Acato pero no comparto”.

Son la “Generación Desafío” para el sistema educativo que ha preferido la “zona de confort”, llegar a resultados sin mucho esfuerzo, sin tener que perfeccionarse ni adecuarse a los nuevos tiempos.

EDUCAMOS A NIÑOS DEL SIGLO XXI CON HERRAMIENTAS  DEL SIGLO XIX

Felizmente, esta realidad  camina rápidamente a la total obsolescencia, esta obsolescencia se ha dejado caer sin aviso en el sistema educativo, autoridades, instituciones y profesorado. Muchos  están dando palos de ciego, otras instituciones educativas han salido a buscar soluciones, capacitación y modelos que se adapten a la realidad.

Las autoridades políticas siguen sin tener un entendimiento que la educación requiere  un cambio radical de forma y fondo de la pedagogía y del sistema educativo. Ese espacio o confusión de La autoridad educativa ha dado paso a que distintos actores del sistema educacional tomen su propio camino aumentando así la confusión fundamental.

Mientras la sociedad en su conjunto lucha por acortar la brecha de igualdad, se hace cada día más evidente la brecha del conocimiento,  mucho más que lo que se especula.

LA INDIGNANTE BRECHA DEL CONOCIMIENTO

La PSU  muestra cada año  la diferencia entre la educación privada versus educación pública, esta brecha va a ser mucho más evidente y radical cuando se compare un estudiante de la educación tradicional (sistema actual) con un alumno que estudia con sistemas de educación integrada, disruptiva, sin estancos, con total uso de tecnología y procesos de validación educacional colaborativa.

Las diferencias educacionales esta vez no se da como una brecha económica sino que por  la  diferencia abismal que se produce  entre las instituciones que enseñan de la forma ancestral, en forma de relato de materias memorizadas, formato de materias y modelo de evaluación  con la nueva estructura abierta de educación.

En el fondo, tenemos alumnos que en su colegio les relatan las materias para que la memoricen y  alumnos que estudian con sistemas educacionales similares a los que se usa en un post grado de universidades del primer mundo, en talleres y como estudio de casos.

La triste realidad es que ya tenemos niños en la educación básica estudiando en este sistema y otros que están muy lejos de llegar a ese estándar.

Chile tiene  establecimientos educacionales  que hoy enfrentan el proceso de cambio,  que están aprovechando la Generación  de la Abundancia, de información, comunicación, recursos tecnológicos, entretención,  colegios que han tenido la visión y que hoy ofrecen este cambio a la comunidad.

En la otra cara de la moneda hay realidades distintas, los que no saben por donde empezar, que hacer, ni cuenta con asesoría metodológica ni el esquema pedagógico que puede cambiar radicalmente su realidad.

El panorama es gris, la brecha del conocimiento  es la brecha de la intelectualidad y el conocimiento  más aberrante y limitante de todas las brechas del ser humano.

Por el saber pasa todo, si un alumno egresa de la secundaria familiarizado de procesos educativos avanzados, su “rompimiento del hielo” en la educación superior será mucho más expedito que alumnos egresados de la educación tradicional.

Otra brecha que se abre es la laboral, la pregunta donde estudió y bajo que sistema, pasará a ser un filtro invalidante para aquellos que en su currículo no incorpore capacidades propias del siglo XXI.

¿Cómo educar,  como validar, que hacer en este nuevo escenario?

Reconociendo que necesitamos un cambio radical tan postergado, no es posible seguir educando a los niños como se hacía en la época de nuestros abuelos. Es incompatible la educación del siglo XIX con el ser humano del siglo XXI.

Es vital que la autoridad educativa asuma su rol del cambio y ofrezca alternativas al sistema público tan abandonado. Esto es una ardua tarea que requiere de políticas de estado, recursos humanos y materiales de gran envergadura.  Esto es mucho más que programar un Censo.

Gracias a Dios que existe un ente llamado Enlaces,  su esfuerzo y entrega es evidente, un esfuerzo de seres humanos comprometidos con la educación que ya con lo que hacen es titánico, más parece apostolado, pero es absolutamente insuficiente para la Mega Reforma Educacional que espera el país.

La gran tarea de proyectar y planificar este mega cambio es de compromiso  estructural de estado.

La política está en deuda, solo hay acciones comunicacionales  tibias, sin lineamiento ni objetivos claros, La reforma educacional en lo que se refiere a calidad no está en la prioridad de nuestras autoridades. En el fondo NO HAY PROCESO NI RUMBO.

Se está dando  palos de ciego por parte de gente que quiere avanzar pero adolece de una política clara y empoderada que logre aunar esfuerzos y apoyo como para trabajar en una plataforma a nivel educación pública, y trabajar en las capacidades y rol que requiere un profesor y los padres en este proceso.

Hoy se promueve el uso de Tic´s,  “conectarse para aprender”, se regalan computadores,  cuando el colegio no tiene claro la plataforma, el modelo que usará, ni sabe como partir.

¿Es necesario que un profesor sepa de Tics?  ¿Es esto parte de las incongruencias y desconocimiento de nuestra realidad?  Sin duda, pero invierta en el concepto y como ponerlo en práctica, las Tic´s pasaran a ser un chiste después de todo este desarrollo.

Asumir la necesidad de cambio del sistema educacional como política pública es LO MÁS IMPORTANTE,  nos llevará a buscar nuevas estrategias,  para ello es vital trabajar en comunidad con otros docentes aula, comunidades online, aunar prácticas exitosas como también identificar errores y fracasos.

En el siglo XXI, ya no existe espacio para los “Llaneros Solitarios”, especialistas políticos con cero experiencias en el aula que nos imponen sistemas que no funcionan y que han llevado a un sistema educacional cada vez más decadente.

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De profesor a aprendiz permanente

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Una de las realidades reconocidas por todos los profesores aula, lleven años de ejercicio pedagógico o recién se inicien en el sistema educativo, es el cambio radical de los niños, aprenden, comparten, colaboran, crean, innovan de una manera diametralmente diferente.

Son hijos de una tecnología en continuo cambio, fascinantemente  entretenida, nicho de trabajo colaborativo, el espacio natural en el que viven, existen y crea su futuro cercano.

¿Cómo ingresar a este mundo que bulle en movimiento y que muda de piel a cada segundo?

Asumiendo que somos aprendices, no importa la edad, los años en el aula, los cargos, estudios, estamos en un ambiente nuevo.

Por lo tanto, debemos aprender a aprender. ¿Cómo?

Con absoluta humildad, abiertos a que lo aprendido y caminado es valioso y aporta, pero es necesario ingresar a nuevos espacios, donde no siempre tendremos la respuesta.

Aprender a decir, no sé. Frente a estos alumnos hiperconectados, desconocer o no dominar algún recurso tecnológico, red o apps es natural, el aceptar que no se conoce, abre el camino del aprendizaje.

Trabajar de manera colaborativa. Existen docentes que, de manera aislada, islas mágicas innovan, son pioneros abiertos a compartir sus logros y errores. Comunicarse con ellos, aprender de su experiencia es vital. Las redes sociales son valiosas vías de comunicación y crecimiento colectivo

Compartir tus avances, ya sea a través de un blog, red social o plataforma digital, es vital comunicarse y aportar. Dejando fuera el error de creer que publicar un trabajo lo hace copiable. Ten la certeza que lo que creas tendrá mayor valor al compartirlo con otros docentes aula y de la multiplicidad de visiones nacerá un aporte de mayor riqueza.

Perder el miedo a salir de tu zona de confort. Todos tenemos una clase que nos encanta, una estrategia exitosa, la que nos permite crear un real aprendizaje, motivador y participativo.

¿Por qué no ocuparla toda vez que podamos?

Por la simple razón que los niños y jóvenes desarrollan habilidades y competencias únicas en el espacio digital, por lo tanto casa aula es la suma de universos únicos e irrepetibles.

Generar aprendizaje con los alumnos es vital, los hace liderar el arte de aprender y nos permite ser maestros y aprendices a la vez.

¿Perderemos autoridad?

Al revés, validaremos nuestra autoridad docente en un espacio de relaciones horizontales, donde el trabajo colaborativo es la esencia de una comunidad que valora la participación y el aporte permanente.

Profesor, sé el mejor aprendiz, abierto al cambio, humilde para escuchar a tus pares y alumnos, en continuo cambio

Serás el mejor de los maestros, el aprendiz eterno.

 

Los principales errores al introducir la Tecnología en el Aula

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Vivimos tiempos de cambio educativo, la Internet mudo la piel de nuestros niños y jóvenes y amplio los límites del aula, desestructurando las relaciones de los miembros de la comunidad educativa, padres, profesores, alumnos, directivos.

Expuestos al bombardeo incesante de nuevas tecnologías, aplicaciones, apps, actualizaciones permanentes, ven la necesidad imperiosa de internalizarlas en el aula, de tal manera que sean potenciadores del aprendizaje.

Constituye un axioma por todos conocidos de que la Educación tradicional no puede existir en un espacio educativo diametralmente diferente al que vivieron las generaciones anteriores, de la misma manera que los docentes deben crear nuevas estrategias pedagógicas para un alumno hiper conectado, creativo, innovador, cuestionador, hiper informado y que en todo momento buscara formar parte y liderar su propio proceso de aprendizaje.

¿Cuáles son los principales errores que se incurre al introducir la tecnología en el aula

En primer lugar imponerla como verdad revelada

Si bien los alumnos del siglo XXI viven en un mundo tecnologizado no todos se sienten cómodos a la hora de trabajar  de manera permanente en el uso de la tics.

Es necesario ir de manera paulatina y progresiva sin imponer el recurso tecnológico.

Si no se valida desde la comunidad escolar se correrá el riesgo de imponer sin participación real lo que invalidaría el ejercicio pedegógico e incluso crearía un distractor que impedirá un aprendizaje permanente en el tiempo.

Tanto como es necesario validar la estrategia educativa digital desde la comunidad escolar es fundamental validar la voz del alumno

El segundo gran error es intentar educar desde la verticalidad. Durante décadas los profesores estuvieron acostumbrados a dictar catedra y esperar la reproducción de contenidos, la Era Digital transformó este paradigma de tal manera que los niños y jóvenes han logrado diseñar sus propias estrategias de aprendizaje, comunitaria y de relaciones verticales, donde se es aprendiz y maestro a la vez y han creado canales Youtube, Wikis y recursos de aprendizaje colectivos. No hacerlos partícipes es condenar la innovación al fracaso y convertir el esfuerzo en pérdida absoluta.

El tercer gran error es imponer a los profesores la tecnología desde la “no experiencia aula”, estresando al ya agotado docente.

El profesor por esencia aprende desde la horizontalidad del aprendizaje, desde otro profesor y suele invalidar si algún actor no relacionado al aula o el trabajo diario con los niños le da alguna crítica o impone metodología. No por soberbia sino por absoluta lógica. ¿Quién mejor que un profesor aula para saber si es posible aplicar en la sala de clases alguna nueva estrategia o recurso educativo?.

Establecer estrategias educativas digitales desde los primeros años, fortaleciendo el desarrollo de habilidades digitales en los profesores, con tiempo, espacio para crear y validando su aporte.

Generar cambios desde la comunidad y para ella es el camino, desde la participación comunitaria y creando espacios de retroalimentación

Sin imponer, sin creer que es verdad revelada.

La Tecnología es vital para educar a los nuevos alumnos, pero no sin preguntarse cómo, por qué, para qué, con quien y que se busca con ella.

De otra manera será más que un factor de apoyo educativo un distractor que entorpecerá el aprendizaje.

 

Colaboratividad, fin de la insana competencia educativa

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Vivimos en un ambiente competitivo, centrado en quien vence, se destaca por sobre los demás, logra los mejores resultados, el mayor sueldo, la fama o el poder.

No es de extrañarse que esta realidad se desplace a la sala de clases y al sistema educativo, el alumno con mejores notas, vencedor de mayor cantidad de campeonatos, la mejor PSU, el Simce más alto, se el destacado permanentemente.

Pareciera ser que toda la comunidad educativa estuviese siendo medida minuto a minuto, de manera enajenada la tecnocracia burrocratica intenta hacernos convencer que más es símbolo de calidad. Más puntajes, más resultados, más triunfos.

Sin embargo la Era de la Internet mudo la piel de los niños, generando una nueva manera de comunicarse y colaborar de manera comunitaria. La “Colaboratividad”, que permite crear nuevos escenarios, donde fluye relaciones horizontales y metas comunes.

Donde no hay espacios para los “Llaneros Solitarios” y se entiende que formamos un todo único y orgánico, que se retroalimenta y crece unido.

Probablemente el escenario adverso fue uno de los grandes factores de movilidad y cambio.

Acceso a Internet prohibida en la mayoría de las Escuelas, celulares confiscados por el sistema educativo, les dio a los niños y jóvenes un potente desafío para seguir comunicándose y creando a pesar del boicot adulto.

No es de extrañar que tomen poca atención en clases y a la par circulen excelentes videos que explican el contenido que algún profesor deseo compartir en su horario escolar. O de la misma manera antes de una evaluación, resúmenes, pantallazos de pruebas similares inunden los wazap de generaciones de alumnos.

El trabajo en equipo se favoreció en el espacio adverso y fortaleció la agudeza para generar respuestas a las necesidades comunitarias.

Esta colaboratividad se suma a la búsqueda de participación en la toma de decisiones, ya no bastan los por qué debo hacer esto o por qué debo estudiar lo que no me interesa, existen los por qué no podemos leer estas lecturas en vez de las propuestas, por qué no puedo crear los videos en vez de bajarlos de Youtube.

La colaboratividad excluye la competencia pues es en esencia colaboración simultánea y en búsqueda de un todo superior a la suma de las partes, inválida las decisiones impuestas por la autoridad sin la participación de la comunidad y genera nuevos escenarios paralelos al oficial donde se crean experiencias de gran riqueza y diversidad.

Esta colaboratividad naciente en el aula, más temprano que tarde, desdibujara el competitivo sistema educativo, restándole valor a las pruebas estandarizadas, a un modelo anacrónico que se quedó en el siglo XIX, buscando operarios para las nacientes fábricas.

Los niños y jóvenes crean diariamente un mundo nuevo que bulle en cambio, movilidad y validación comunitaria, soóo resta que los profesores aula se animen a participar en un nuevo espacio donde serán aprendices y maestros, eternos estudiantes con los mejores aliados que podrían soñar, sus alumnos.

Colaboratividad, el inicio de una nueva Era Educativa

Mi mayor alegría, la felicidad de mis alumnos

 

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Hace unas semanas atrás, al finalizar un taller junto a geniales profesores aula, uno de ellos me pregunto ¿cuál es el fin de reinventarse cada día y tratar de ser mejores docentes?

La respuesta brotó natural, la felicidad de nuestros alumnos.

¿Qué mejor meta de alma, que ser feliz? Agradecido con lo que la vida brinda, preocupado de los demás y ocupado en aportar, de sumar a la comunidad.

Normalmente creemos que el mejor profesor es aquel que sabe más conocimientos, casi una biblioteca ambulante o el más rígido y de gran disciplina, de tal manera que en su clase no vuela una mosca, el que logra el mayor porcentaje de alumnos ingrese a la Universidad o el más competitivo, ganador en todas sus metas y destacado por todos.

Sin embargo si hiciéramos una breve encuesta en el mundo adulto y les preguntáramos ¿qué profesor marcó tú vida positivamente?

La sonrisa y las lágrimas de emoción nos conectarían con otras cualidades docentes, la capacidad de escuchar, la paciencia, la tolerancia, la fuerza para crear y dar mil y una oportunidades, la gentileza de alma, la empatía para siempre comprender incluso a aquellos que ya el sistema educativo no acepta y busca excluir.

Nos acordamos del abrazo, de la mano que nos ayudó a levantarnos cuando caímos, de la risa contagiosa que nos hacia creer en los imposibles.

La felicidad como fin último de la Educación pareciera una meta etérea, difícil de lograr en un mundo competitivo y agresivo.

Pero es existencial en un mundo hiperconectado, donde el desarrollo de las “Habilidades para la vida” son fundamentales para poder vivir y convivir en comunidad.

¿Por qué no crear espacios educativos donde bulla la alegría y la participación? ¿Por qué no dejar de lado la competencia e ingresar al terreno mágico de la colaboratividad?

Es tan simple como generar espacios, pequeños, en un comienzo pero de profundo impacto en el aprendizaje de nuestros alumnos.

Personalmente, ocupo el espacio digital para crear una conexión emocional permanente, que me permita reconocer lo que hace únicos e irrepetibles a mis alumnos. Identificar lo que le ilusiona y motiva día a día, luego apoyarlos en potenciar sus habilidades personales y conectarlo con otras personas que lideren o estén en el mismos espacio que ellos desean participar.

Imposible no recordar la emoción de un querido alumno de Cuarto Medio, al escuchar la charla de Carlos Zarate y sumarse a la necesidad de crear paz en nuestro entorno inmediato. Verlo actualmente liderar campañas solidarias es no sólo motivo de orgullo es la fuerza para seguir trabajando.

De potenciar lo que los hace únicos, pasar a validar su voz y darles el espacio para ser co creadores de su aprendizaje, siendo maestros y aprendices a la vez, escuchando las necesidades de la comunidad y aportando con soluciones practicas.

Generando sinergia positiva, que siempre suma, ver el lado positivo de las cosas, reír y sonreír disfrutando de la simpleza de la vida.

Pareciera quimera vivir en un mundo feliz, más cuando nuestro sistema educativo esta estresado de eternas y aburridas mallas curriculates, “burrocracia” y eternos papeles, pruebas estandarizadas que hacen perder momentáneamente la alegría del viaje de aprender, léase Simce o PSU.

Pero y a pesar de lo anterior se puede crear islas de felicidad y bondad, de alegría y compañerismo, de ilusiones y sueños colectivos.

Ahí radica lo que nos hace maestros, la capacidad de dotar de alas a nuestros niños y jóvenes, para que vuelen tan altos como sus sueños.

Seres íntegros, colaborativos, generosos y solidarios, felices y en continuo crecimiento, respetuosos del otro, especialmente de aquel que piensa distinto, noble en el triunfo y en el fracso, capaz de levantarse una y otra vez, sabiendo que lo importante es dejar huella.

Simplemente, ser feliz

 

 

Aprendizaje diferenciado en el aula

 

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Uno de los grandes desafíos de la Educación en el siglo XXI reside en generar experiencias de aprendizaje individuales para los alumnos. Dejando la anacrónica practica de educar a los “Universos” únicos e irrepetibles que viven en una sala de clases como si fueran uno solo. Lo que inevitablemente lleva a que los niños pierdan la motivación, el interés, siempre existan los que no logran los “aprendizajes” y peor aún se les olvide lo que les apasiona, motiva y diferencia.

La Era Digital dejó obsoleto el sistema educativo del siglo pasado, en que se buscaba formar operarios para las fábricas y la idea era “moldear” futuros trabajadores con capacidades determinadas. Los niños y jóvenes tienen a su alcance recursos, herramientas gratuitas, de infinita diversidad donde pueden desarrollar sus intereses y motivaciones. Trabajar de manera colaborativa y conectarse con otros seres humanos que desarrollen sus proyectos personales.

La conexión, colaboratividad y creatividad son parte de su mundo diario.

¿Qué le queda al sistema educativo? Mudar de piel y responder a las demandas de los alumnos de la Era Digital.

¿Cómo hacerlo? Perdiendo el miedo, saliendo de la “Zona de confort” y generando junto a los alumnos, los colegas y la comunidad educativa, co aprendizajes.

Personalmente, trabajo con tres grandes motores en mis clases, motivación, diferenciación (personalización) y creación (individual y comunitaria)

Motivación por que sin ella simplemente no hay aprendizaje, ni participación. Generar vínculos emocionales, sorprender, animar, inspirar, permitir un escenario de mutua validación. Reconocer lo que hace únicos a mis alumnos, sus sueños, proyectos, lo que les apasiona y conectarlo con el aprendizaje formal.

Personalizando las actividades, incluso las evaluaciones, de tal manera que exista en ellos una identificación y conexión con sus intereses reales.

Para finalizar en proyectos creativos, comunitarios y compartidos con la sociedad.

Hace meses atrás en Economía debíamos trabajar la desigualdad del ingreso chileno y en vez de dar una cátedra eterna o llenarlos de trabajos que recopilan información, cree para un curso historias imaginarias de al menos “25 familias tipos”, realidades tan diversas como recién emparejados, estudiantes universitarios, parejas de viejitos jubilados, matrimonios con 1 hijo, sin hijos, allegados, en fin reproduje lo más cercano posible la diversidad nacional, asignándole a cada grupo familiar, un monto mensual el cual debían distribuir en alimentación, vivienda, salud, educación, entretención, etc.

En clases y fuera de ellas debían visitar supermercados, portales inmobiliarios, colegios, debían vivir como una familia real y sobrevivir el mes.

A la segunda semana de trabajo, llegaron mails que de forma aleatoria les presentaban desafíos que debían asumir, desde enfermedades, aumentos de arriendos, disminución de sueldo, cesantía, aumento de la renta, herencia.

Al final, después de 4 semanas, los alumnos de Economía IB tenían clarísima la desigualdad distribución de la renta, lo estoico de sobrevivir con bajas rentas y la necesidad de hacer un cambio real.

Quedaron fascinados con la actividad las que compartieron con sus padres y amigos, valoraron el esfuerzo de sus progenitores y se propusieron apoyar y crear campañas de ayuda solidaria.

Trabajaron en grupos de 3 personas, con tal compromiso que los proyectos finales recibieron una ovación comunitaria.

El ambiente de la sala de clases era motivador, participativo, enfrascados en sus familias y en la tarea de llegar a fin de mes.

Después de la co evaluación y la evaluación final, las calificaciones fueron altísimas y el aprendizaje indeleble, con la certeza de que se “aprendió para la vida”

El aprendizaje diferenciado esta al alcance de un clic y sólo requiere de tiempo para crearlo, perder el miedo a la tecnología y el trabajo colaborativo de profesores aula.

¿Qué esperamos para crear?

Sin pasión no hay aprendizaje

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Hace días en una genial charla de capacitación para docentes aula y ante la pregunta ¿qué experiencia marcó tu etapa educativa? Casi el 100% recordó personas, profesores que de una u otra manera quedaron en sus retinas.

Emocionados recordaron a la profesora de Arte que pintaba como los dioses, la de Francés que hacía viajar mentalmente con sus anécdotas por París o el genio de Física, que vivía feliz en su laboratorio.

¿Qué tenían en común todos los pedagogos? La pasión que compartían por lo que hacían. Era el motor que permitió trascender en el tiempo y pasadas décadas ser recordados con una profunda emoción por sus ya maduros alumnos.

Más de alguna vez los que son profesores aula deben haberse encontrados con ex alumnos, que sin importar la edad vuelven a ser los niños que alguna vez tuvimos en la sala de clases. Es como si no pasara el tiempo y entráramos a un túnel donde volvemos a ser lo que éramos.

La pasión y la vinculación emocional mueve montañas y trasciende eras.

En el mismo taller una profesora preguntaba ¿Qué futuro nos espera con la tecnología que todo lo invade? ¿Cómo podemos competir contra la Internet? ¿Seremos reemplazados?

La respuesta es obvia, no, nunca seremos reemplazados si somos capaces de vivir con pasión y motivación nuestra vocación.

Si somos capaces de ser aprendices eternos, en movimiento continuo. Con una sed por aprender y la capacidad de salir de nuestro sitio de confort permanentemente.

Si nuestros alumnos participan de nuestros sueños, campañas, metas, objetivos.

No existe mayor impulsor del aprendizaje en un alumno que sentir admiración por su profesor, saber que frente a él existe un ser humano que ama lo que hace, que cree en él y que esta ahí para acompañarlo en un viaje de descubrimiento personal.

Que no le dará las respuestas a sus interrogantes, porque su labor será ayudarlo a encontrar solución a sus preguntas.

Que lo apoyara en potenciar lo que lo hace único e irrepetible y que le permitirá adquirir las herramientas para existir en un mundo que cambia día a día.

En la Era Digital acumular datos, contenidos es una absoluta perdida de tiempo, para eso está Google.

Desarrollar competencias y habilidades sociales, trabajar en proyectos comunitarios, estar abierto al cambio. Crear, innovar, potenciar las capacidades personales, es el norte educativo.

Y para ello necesitamos profesores apasionados, motivadores, comprometidos, inspiradores.

Por que como dice Francisco Mora, sólo se aprende lo que se ama.

Comunidades de Aprendizaje Docente, una necesidad real

 

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Desde hace cinco años comparto en charlas con docentes aula, más de tres mil profesores y estudiantes de pedagogía. Siempre una necesidad acompaña la amena conversación, la creación de “Comunidades de Aprendizaje Docente” en Chile.

Más en una Era Digital que bulle en cambios y que lleva al profesor a reinventarse día a día. Trabajar de manera colaborativa es el norte y esta a sólo un clic de distancia.

¿Por qué es tan necesaria la comunidad de Aprendizaje Docente?

Porque es el espacio comunitario donde el profesor se retroalimenta, comparte, crea y crece profesionalmente.

Sin embargo y a pesar de esta obviedad son pocas las instancias para retroalimentarse en los espacios educativos chilenos, atiborrados de mallas curriculares eternas, una burocracia “papelística” que ahoga el alma educativa más creativa y la obsesión permanente por rendir en pruebas estandarizadas, léase Simce, PSU. Pocas horas de preparación de recursos pedagógicos, el profesor se hunde entre papeles y más papeles.

Si a lo anterior se le suma las “intervenciones tecnocráticas” que intentan trasformar el aula fuera de ella, el panorama se ve absolutamente desalentador y cuesta arriba.

Sin embargo la Era Digital brinda a los profesores el espacio para crear Comunidades Digitales de Aprendizaje Docente, gratuitas, en tiempo real y abiertas a los que deseen participar en ellas.

¿Por qué no crear entonces espacios colaborativos de trabajo comunitario?

Comunidades que propongan debates online permanentes, se dialogue y compartan opiniones diversas, generando un empoderamiento de la voz docente aula.

Se creen proyectos colaborativos, que respondan a las necesidades reales del aula, no las detectadas por profesionales externos al micro cosmos educativo.

Exista una actualización de manera permanente. Reconociendo la creatividad y la innovación que nace en la salas de clases.

Logrando un mayor aprendizaje colaborativo y colectivo.

Existe un axioma, si el aporte, crítica o propuesta proviene de otro profesor, se le encuentra validez. La horizontalidad de la comunicación permite una mayor apertura a las propuestas que se puedan generar.

Se potencien las relaciones interpersonales, fundamentales en los profesores aula, toda vez que trabajamos en un ambiente de alta exigencia y la motivación, el apoyo y el reconocimiento a la labor diaria es un elemento fundamental para lograr las metas diarias.

Chile vive una Reforma Educativa sin la voz docente aula, donde tecnócratas, iluminados se han tomado el espacio y han impuesto sus visiones.

Necesitamos que la Comunidad Docente eleve su voz, valide su experticia y proponga aportes necesarios para que el cambio educativo que buscamos sea real y no una mera transformación cosmética.

Este 2016 es nuestro año, a caminar con fuerza y esperanza, nuestros niños merecen el esfuerzo.

Un abrazo y mi reconocimiento a los miles de profesores con los que he compartido. Seguiremos sumando compañeros de ruta

Por y para los niños

Comunidades de Aprendizaje Docente permanente

 

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La Era Digital ofrece una infinidad de oportunidades para el docente aula, una de ellas es la retroalimentación continua con otros docentes.

Vital en una Era de cambio vertiginoso y que obliga al profesor a salir de su zona de confort.

¿Qué mejor que navegar en  nuevas aguas, que  con el resto de los colegas de vocación?

Compartiendo no sólo experiencias, innovaciones, proyectos, creando propuestas en conjunto y aportando al debate diario.

Pero para lograrlo es necesario vivir en el espacio digital, perder el miedo a existir en un mundo lleno de posibilidades pero también desafíos.

Para iniciar este proceso de vida docente comunitaria digital, es necesario

  • Elegir una red social que acomode y que signifique un aporte real a la vida profesional.
  • Identificarse con una imagen actualizada, nombre y apellido
  • Definir en el avatar, lo que encuentras significativo en la vida profesional y lo que motiva a existir en la web
  • Identificar y unirse a las “etiquetas” relacionadas a Educación, pedagogía, innovación, participando activamente. Normalmente se anuncian anticipadamente y se convoca a la participación con tópicos de interés general.
  • Seguir aquellas cuentas que suman a tu TL, profesores, profesionales ligados a la Educación.

En mi caso personal opté por una suma de redes sociales, donde participó activamente de debates, seminarios, compartiendo experiencias, éxitos y fracasos. El que uno a mi cuenta en WordPress y la linkeo a otras comunidades educativas.

Con la firme convicción que en el siglo XXI el único camino es crecer colaborativamente, el tiempo de los “Llaneros solitarios” finalizó y los cambios nacen y nacerán desde las comunidades empoderadas.

Los profesores no podemos quedar fuera del siglo de las oportunidades, nuestros alumnos nos esperan hace décadas.

¿Por qué necesitamos otra Educación?

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Hace días conversaba con  niños  de 14 años, en un Taller, sobre las razones  por las que  su comportamiento no era el que esperaban los profesores, lo que los llenaba de anotaciones y significaba un reto permanente.

Las respuestas fueron demoledoras “nos aburrimos como ostras”, “No aprendo nada de lo que me gusta” “prefiero que me echen de la sala y así jugar tranquilo” hasta “no le encuentro sentido estar sentado por horas sin hacer nada útil”

Al preguntarles ¿Cómo les  gustaría que fuera su Escuela ideal?

Primo, el deseo imperioso de  ser escuchados, participar, crear y desarrollar proyectos personales.

Movilizarse, dejar de estar anclados en una silla por horas, sin poder pestañar.

Terminar con las tareas eternas, cuestionarios megalíticos, trabajos tras trabajos, todos fuera de horario escolar, lo que les restaban horas al descanso y al juego.

Poder elegir las lecturas de libros  que tendrían en el año y que no sean obligatoriamente elegidas por el profesor.

Que las pruebas fueran creadas por todos, con la participación del alumnado.

Aprender de manera entretenida, volver a amar el colegio como cuando eran más pequeños, que para ellos todo era juego, sorpresas y alegría.

Al analizar las peticiones, estás son profundamente razonables y lógicas, es más estoy segura que todos hubiésemos deseado una Escuela en movimiento, llena de color, de risas y aprendizaje permanente.

Lo positivo es que vivimos una Era de cambios, en que todos los que alguna relación tenemos con la Educación comprendemos que es necesario hacer un cambio radical,

Por la simple razón que los alumnos mudaron de piel, ya no son los mismos de hace décadas atrás.

Google dividió las generaciones, AG y DG, millones de recursos se crean cada minuto, videos, plataformas, redes sociales informan, crean, comparten, colaboran, re inventan. Sólo para ver toda la información que se ha publicado en Youtube, necesitaríamos 55 años.

Podemos hoy iniciar el cambio que los alumnos merecen, aprendizaje diferenciado, personalizado, emprendiendo en un mar de oportunidades.

¿Si cada niño es un Universo único e irrepetible, por qué deben aprender como si fueran uno solo?

Nuestro deber moral es crear la Educación que sueñan nuestros niños