Comunidades de Aprendizaje Docente, una necesidad real

 

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Desde hace cinco años comparto en charlas con docentes aula, más de tres mil profesores y estudiantes de pedagogía. Siempre una necesidad acompaña la amena conversación, la creación de “Comunidades de Aprendizaje Docente” en Chile.

Más en una Era Digital que bulle en cambios y que lleva al profesor a reinventarse día a día. Trabajar de manera colaborativa es el norte y esta a sólo un clic de distancia.

¿Por qué es tan necesaria la comunidad de Aprendizaje Docente?

Porque es el espacio comunitario donde el profesor se retroalimenta, comparte, crea y crece profesionalmente.

Sin embargo y a pesar de esta obviedad son pocas las instancias para retroalimentarse en los espacios educativos chilenos, atiborrados de mallas curriculares eternas, una burocracia “papelística” que ahoga el alma educativa más creativa y la obsesión permanente por rendir en pruebas estandarizadas, léase Simce, PSU. Pocas horas de preparación de recursos pedagógicos, el profesor se hunde entre papeles y más papeles.

Si a lo anterior se le suma las “intervenciones tecnocráticas” que intentan trasformar el aula fuera de ella, el panorama se ve absolutamente desalentador y cuesta arriba.

Sin embargo la Era Digital brinda a los profesores el espacio para crear Comunidades Digitales de Aprendizaje Docente, gratuitas, en tiempo real y abiertas a los que deseen participar en ellas.

¿Por qué no crear entonces espacios colaborativos de trabajo comunitario?

Comunidades que propongan debates online permanentes, se dialogue y compartan opiniones diversas, generando un empoderamiento de la voz docente aula.

Se creen proyectos colaborativos, que respondan a las necesidades reales del aula, no las detectadas por profesionales externos al micro cosmos educativo.

Exista una actualización de manera permanente. Reconociendo la creatividad y la innovación que nace en la salas de clases.

Logrando un mayor aprendizaje colaborativo y colectivo.

Existe un axioma, si el aporte, crítica o propuesta proviene de otro profesor, se le encuentra validez. La horizontalidad de la comunicación permite una mayor apertura a las propuestas que se puedan generar.

Se potencien las relaciones interpersonales, fundamentales en los profesores aula, toda vez que trabajamos en un ambiente de alta exigencia y la motivación, el apoyo y el reconocimiento a la labor diaria es un elemento fundamental para lograr las metas diarias.

Chile vive una Reforma Educativa sin la voz docente aula, donde tecnócratas, iluminados se han tomado el espacio y han impuesto sus visiones.

Necesitamos que la Comunidad Docente eleve su voz, valide su experticia y proponga aportes necesarios para que el cambio educativo que buscamos sea real y no una mera transformación cosmética.

Este 2016 es nuestro año, a caminar con fuerza y esperanza, nuestros niños merecen el esfuerzo.

Un abrazo y mi reconocimiento a los miles de profesores con los que he compartido. Seguiremos sumando compañeros de ruta

Por y para los niños

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¿Por qué necesitamos otra Educación?

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Hace días conversaba con  niños  de 14 años, en un Taller, sobre las razones  por las que  su comportamiento no era el que esperaban los profesores, lo que los llenaba de anotaciones y significaba un reto permanente.

Las respuestas fueron demoledoras “nos aburrimos como ostras”, “No aprendo nada de lo que me gusta” “prefiero que me echen de la sala y así jugar tranquilo” hasta “no le encuentro sentido estar sentado por horas sin hacer nada útil”

Al preguntarles ¿Cómo les  gustaría que fuera su Escuela ideal?

Primo, el deseo imperioso de  ser escuchados, participar, crear y desarrollar proyectos personales.

Movilizarse, dejar de estar anclados en una silla por horas, sin poder pestañar.

Terminar con las tareas eternas, cuestionarios megalíticos, trabajos tras trabajos, todos fuera de horario escolar, lo que les restaban horas al descanso y al juego.

Poder elegir las lecturas de libros  que tendrían en el año y que no sean obligatoriamente elegidas por el profesor.

Que las pruebas fueran creadas por todos, con la participación del alumnado.

Aprender de manera entretenida, volver a amar el colegio como cuando eran más pequeños, que para ellos todo era juego, sorpresas y alegría.

Al analizar las peticiones, estás son profundamente razonables y lógicas, es más estoy segura que todos hubiésemos deseado una Escuela en movimiento, llena de color, de risas y aprendizaje permanente.

Lo positivo es que vivimos una Era de cambios, en que todos los que alguna relación tenemos con la Educación comprendemos que es necesario hacer un cambio radical,

Por la simple razón que los alumnos mudaron de piel, ya no son los mismos de hace décadas atrás.

Google dividió las generaciones, AG y DG, millones de recursos se crean cada minuto, videos, plataformas, redes sociales informan, crean, comparten, colaboran, re inventan. Sólo para ver toda la información que se ha publicado en Youtube, necesitaríamos 55 años.

Podemos hoy iniciar el cambio que los alumnos merecen, aprendizaje diferenciado, personalizado, emprendiendo en un mar de oportunidades.

¿Si cada niño es un Universo único e irrepetible, por qué deben aprender como si fueran uno solo?

Nuestro deber moral es crear la Educación que sueñan nuestros niños

Profesores en Redes. Creando Comunidad Docente

 

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Existe una realidad indiscutible, estamos invadidos de Redes Sociales. Sólo en Chile existen 24 millones de celulares, más que la población existente, de 17 millones de chilenos.

Facebook, Instagram, Pinterest, Twitter, Snapchat, Wazap por nombrar solo algunas son fuente de información, diversión, comunicación, emprendimiento y formación.

¿Por qué no crear en ellas comunidades de aprendizaje docente permanente?

Son gratuitas, de fácil uso y capaces de compartir tutoriales, videos, documentos, generando espacio de debate, discusión y creación de contenido inédito.

Desde generar debates online, compartir recursos hasta experiencias educativas. Las posibilidades son múltiples y tan diversas como las personas que esten tras las redes.

Como profesores podemos  desde

  • Elevar la voz profesor aula, aportando, proponiendo, criticando y validándo nuestra experticia.
  • Compartir la experiencia aula, permitiendo a otros colegas conocer propuestas innovadoras y creativas ya aplicadas en el aula.
  • Proponer a la comunidad educativa una idea o proyecto y a partir del trabajo colaborativo crear una propuesta comunitaria.
  • Resolver dudas en comunidad, el mejor perfeccionamiento docente nace de profesor a
  • Fortalecer la Comunidad Docente, apoyando a los pedagogos que recién ingresan al sistema, realizando un verdadero coaching que los oriente en sus primeros pasos.
  • Conectarse con docentes nivel mundial que enriquezcan nuestra labor pedagógica.
  • Actualizarse continuamente, ser un aprendiz eterno.
  • Participar de los debates nacionales e internacionales, participando, colaborando, aportando.

¿Cómo partir? Muy fácil eligiendo una red que te acomode, eligiendo una imagen actual para el avatar, con el nombre y apellido y estableciendo que eres docente aula y tus objetivos son ligados al aprendizaje colaborativo.

Inicia tu “vida en redes”, participando de debates online, simplemente busca por las etiquetas, las palabras que te pueden orientar, Tales como #Educacion #AprendizajeColaborativo #Creatividad #Inclusion #Tics

Al participar, lentamente irás conectándote con otros docentes que al igual que tu navegan en las redes en búsqueda de experiencia, nuevos recursos, desafíos, crecer profesionalmente.

También puedes participar de Comunidades Educativas ya existentes,

http://didactalia.net/comunidad/materialeducativo

http://ineverycrea.net/comunidad/ineverycrea

http://ined21.com/

http://www.edutopia.org/

Existen miles de ejemplos, sólo basta asumir el Desafío Digital que se nos presenta en el siglo XXI.

Nunca en toda la Historia, los profesores aula, tuvimos a nuestro alcance las posibilidades de ser maestros y aprendices a la vez.

¡Profe, sal de tu zona de confort!

¿Profe, que esperas para enREDarte?

 

 

Profesor, existe en Internet

Quien duda que nuestros niños viven literalmente en la web, hiperconectados, navegando eternamente en un espacio innovador, colaborativo, divertido, motivador, Internet  les fascina.

Basta verlos en recreos o en momentos libres, ojos perdidos, rostros iluminados por los pantallazos de los sitios y juegos visitados. Concentrados en actualizar sus conversaciones, jugar con sus amigos o publicar alguna última selfie.

Seis horas promedios pasan en sus vidas virtuales, migrando al espacio tradicional cuando es necesario u obligatorio.

Son eternos nómades que requieren unir sus mundos para desarrollar correctamente sus habilidades y competencias naturales.

¿Si los niños aprenden, investigan, crean, comparten, emprenden en el espacio digital, en que otro lugar puede estar un profesor?

Uno de los grandes desafíos docentes del siglo XXI es formar parte activa del mundo que habitan sus alumnos, no sólo para apoyarlos, también para potenciar en ellos:

  • Habilidades Sociales que les permitan respetar y valorar al otro que piensa diferente y tiene visiones divergentes
  • Competencias Digitales, saber discriminar información, generar contenido valioso, entre otros.
  • Emprendimientos, creando sus propios sueños y proyectos, orientándolos a liderar sus sendas futuras.
  • Trabajo en equipo, nutriéndose del aporte colectivo.
  • Deberes y Derechos Digitales, saber vivir y convivir con el otro, convertirse en Cyber ciudadanos.
  • Identidad Digital, creando su marca personal, lo que lo hace único y diferente.
  • Reputación Digital, reconociendo lo que se dice de ellos, protegiendo las huellas digitales que le abrirán o cerraran puertas a futuro.

No necesitas ser una experta en tecnología, un simple blog puede hacer la diferencia, una página en Facebook, un grupo en Google +, elevará tu voz, hará presencia en un espacio lleno de oportunidades para los profesores. Avanza lentamente, paso a paso, construyendo nuevos espacios educativos.

Educa en el siglo XXI, educa en las redes, reinvéntate.

Aprender desde proyectos. Educar en el siglo XXI

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Si existe una característica que singulariza a los Hijos de la Tecnología es la necesidad de aprender desde su experiencia, desde la participación en el aula.

Esa imperiosa necesidad de formar parte de su propio proceso aprendizaje viene dado por los años de absoluta 0rfandad en la web. Donde aprendieron a crear sus propios tutoriales, a buscar recursos de apoyo y virilizarlos entre sus pares con suma rapidez.

La soledad digital inicial que han vivido por años les da la capacidad de investigar, compartir, co crear lo que necesiten, por lógica son hábiles críticos y cuestionadores de lo que se les imparte en el aula.

Para algunos hasta acérrimos boicoteadores del sistema tradicional educativo.

¿Por qué no hacerlos tus aliados naturales en la labor educativa?

Un camino que me ha dado éxito ha sido reconocer lo que les motiva e e interesa y a partir de ello, darles la tarea de investigar y crear un proyecto colaborativo.

Si nos toca como Unidad temática, el Mundo Azteca, dividir al curso por grupos de interés y darles las tareas de representar, el arte, la música, las matemáticas, la arquitectura, hasta incluso el juego de la pelota, lo que implica las representaciones digitales correspondientes.

Con rúbricas claras y asumidas por el curso antes de partir con los proyectos grupales, iniciamos un trabajo que en todo momento recibe el feedback docente y que supera con creces lo que podría crear o presentar de manera individual.

Al final se unen todos los proyectos en una presentación única que no sólo será evaluada individualmente sino que también por la capacidad de trabajar en equipo, a su vez formará parte de la biblioteca digital de acceso gratuito.

Aprenden de sus compañeros y crean tutoriales que pueden ser usados por otros compañeros de cursos paralelos.

Es tal la motivación que genera la posibilidad de aportar a la comunidad que terminan liderando campañas solidarias o reconociendo las necesidades grupales y a partir de ellas encontrando las soluciones.

Potenciamos no sólo la investigación, el trabajo autónomo, la motivación y validación personal, también el trabajo en equipo, desarrollando habilidades para la vida que los acompañaran siempre.

Lideres que trabajan con y para los demás, al fin de cuentas, ciudadanos del futuro.

Perdamos el miedo al ruido y el movimiento en la clases

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Uno de los realidades más conocidas por todos los que participan del aprendizaje es la necesaria concentración que el proceso necesita, desgraciadamente muchas veces se confunde con silencio y falta de participación.

Algunos, creen y cada vez menos, que una sala en silencio absoluto, todos los alumnos correctamente sentados y que “no vuele una mosca” es el summun de la clase perfecta. Personalmente creo que es mortal y mata el alma de los niños.

¿Por qué tenemos miedo al movimiento y al ruido en la clases? ¿Por qué tenemos pánico de perder el control?

Hace años trabajo en el mundo digital y mis clases son más parecidas a una colmena en acción, todo trabajando a su ritmo, donde soy una abeja más (mayor y más gordita, pero obrera, al fin). El ruido es parte de la acción, hace viva la clases y le da identidad.

Están tan conectados en sus proyectos que, como decía un inspector impactado hace meses atrás, ingresó y salió del espacio educativo y no se dieron cuenta.

Si cada uno de nuestros niños aprende desde lo que les hace sentido, los motiva, seguirán aportando fuera del horario escolar, se perderá la visión de ver el aprendizaje como un “deber” y volverá a ser “el placer de crecer”. Pero para llegar esa realidad es necesario dejar atrás el temor a perder el control, al que el ruido sea nuestra compañía y la sala de clases sea un cúmulo de universos únicos que colaboran y se retroalimentan continuamente.

Los niños aprenden más cuando “hacen”, cuando “se motivan”, está ampliamente comprobado. ¿qué esperemos entonces para unir acción y participación?

Hace una semanas atrás una profesora twittera finlandesa me comentaba que cuando veía agotado a los niños de su sala, los hacía bailar y que ese pequeño espacio de alegría colectiva era una inyección de energía, incalculable.

Los niños del siglo XXI necesitan ser líderes de sus procesos de aprendizaje, participar, colaborar, validar lo que antes sólo acataban. Son la generación D (desafío)

Profesor, pierde el miedo al ruido y al movimiento

¡ A revolucionar el aula! Educar en el siglo XXI!

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Nunca en toda la historia, los profesores aula vivimos una época de mayores oportunidades para transformar el aula y ampliar sus limites.

La Era Digital, la era de las oportunidades llegó para cambiar radicalmente la manera como nos infórmanos, organizamos, creamos, innovamos, llevarla a la sala de clases es absolutamente necesario y urgente.

No sólo porque debemos preparar a nuestros alumnos para un futuro incierto y en continuo movimiento también porque es necesario formar en ellos habilidades y competencias que les permitan aprovechar todas las posibilidades que se les presentarán.

Muchos profesores en mis charlas expresan el miedo a ser reemplazados por este espacio digital o se ven abrumados por la competencia desleal que observan en un medio rápido, que fascina y absorbe a sus alumnos.

Craso error, el rol docente es vital en tiempos de cambio.

Primero porque necesitamos desarrollar en nuestros niños la potencia para generar contenido de calidad, que una la genialidad de la innovación con la fuerza y rigurosidad que entrega la fuente.

Segundo porque debemos fomentar las habilidades sociales, respeto, dialogo, empatía, cooperación. El futuro no será de los Llaneros Solitarios, será de los que sepan trabajar en equipo, valorando y validando el aporte del otro, que piensa distinto.

Tercero, porque podemos en un mismo espacio generar aprendizaje diferenciado, a partir de los intereses y habilidades de nuestros niños, crear caminos únicos, donde por fin todos y cada uno de ellos, lleguen a su propio ritmo y tiempo, a las metas que se tracen.

Cuarto porque debemos crear y potenciar las comunidades de aprendizaje, donde los padres no sólo asuman el rol de co educador también se les de el espacio para generarlo.

Quinto, porque si no lo hacemos hipotecaremos el futuro de los niños.

Necesitamos ingresar al mundo digital con nuestra experticia, perder el miedo a los móviles, dejar de creer que una pantalla digital puede reemplazarnos.

Llevo 7 años en el mundo digital, hace mucho deje de ser quien dicta cátedra para ser uno más de un grupo que cree y genera propuestas unidos.

No he perdido autoridad, al revés la gane, me valide en un mundo donde aprendo día a día y tengo los mejores colaboradores, mis alumnos y sus padres.

A revolucionar el aula profesores. En la Era Digital está a un clic de distancia.

Tutores: de profesor a profesor. El valor de la experiencia

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Tuve desde mis primeros años la mejor de las suertes, en mi camino pedagógico encontré grandes maestros. Una de ellas me ayudó a sobrevivir los primeros años de educadora, los otros dos, me llevaron de la Historia a la Economía.

Su aporte fue vital en mi profesión, compartieron con tanta grandeza con una joven de 22 años, todo lo que habían desarrollados en décadas, errores y aciertos, sin imponer sus visiones pero enriqueciendo la mía.

Si bien ya no están, la posta que me entregaron la sigo compartiendo con las nuevas generaciones. Cada año, un nuevo estudiante en práctica, cada año formando nuevos profesores de Economía IB. Siento que retribuyó el apoyó que alguna vez tuve.

25 años han pasado de mis primeras clases y cientos de horas de perfeccionamiento, psicólogos, economistas, ingenieros, doctores en Educación a quienes agradezco su buena voluntad pero de quien aprendí poco a nada, pues estaban tan alejados de la realidad aula que lo que entregaron sólo quedó en el anecdotario.

De quienes sí aprendí y mucho, ha sido de los profesores aula, sobre todo aquellos que llevaban décadas en la sala de clases.

Es que educar es un arte que no nace en las oficinas de un tecnócrata, tampoco en las estadísticas y el análisis de datos, menos en el aumento de recursos económicos, nace en el contacto diario entre profesores, alumnos y padres.

En la capacidad de leer que en una misma sala de clases tenemos universos únicos e irrepetibles, con sueños, anhelos, metas absolutamente diferentes. Con padres que desean lo mejor para ellos y por eso son capaces de hacer los mayores sacrificios.

En que las evaluaciones no pueden ser únicas porque condenamos a un grupo al absoluto fracaso, a la desmotivación de creer que no son capaces y están condenados a no lograrlo , a mantener un ritmo alocado para terminar agotadoras mallas curriculares, dejando en el camino los que piensan diferentes, los creativos, los innovadores, los soñadores, para cumplir lo que nos piden desde oficinas ministeriales sin un mínimo de experiencia pedagógica.

A no tener el tiempo para compartir, para debatir y crear en conjunto con la comunidad docente estrategias de aprendizaje, más cuando nuestros alumnos mudaron de piel, ya no son los mismos y el actual sistema educativo no les satisface y menos motiva.

Hace días un amigo me preguntaba por que entregaba toda mi experiencia pedagógica de tantos años de manera gratuita, al escucharlos sólo sonreí y le respondí, porque es mi deber, un compromiso con mis alumnos y los que vendrán y con aquellos maestros que alguna vez creyeron en una recién egresada de la Universidad.

Si queremos un cambio real de la Educación, si buscamos emparejar la cancha, no existe otro camino que validar la voz del profesor aula, sobre todos aquellos que han sobrevivido estoicamente en el sistema público, darles el espacio para reconocerse y compartir lo que saben, crecer en comunidad.

Sólo un profesor aula sabe lo que necesita un profesor aula y si bien otras voces siempre serán valoradas, son los años entre alumnos, padres, compañeros docentes, los que forman el alma de la Educación.

¿Cómo ser profesor en Chile y no morir en el intento?

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25 años han pasado desde que egrese desde la Universidad Católica de Valparaíso, 25 años de ejercer la profesión que siempre me fascinó, profesora. Con miles de experiencias acuestas y en la actualidad enamorada de la era digital, compartiendo con mis compañeros docentes estrategias y recursos que les permitan ingresar al mundo de la web con éxito. En el camino, muchos de mis estudiantes han seguido mi elección de vida, lo que me enorgullece y para ellos siempre comparto algunas máximas que me acompañan siempre.

Ser profesora es más que una profesión es una vocación y debes estar muy segura de asumir el desafío.

La mejor Universidad no te preparara para lo que vivirás en el aula, donde realmente te graduarás como docente.

Primero porque los niños y jóvenes han mudado de piel, desde que la web entró a sus vidas, son un torbellino de ideas, informados, colaborativos, críticos y comunitarios. Todo lo psicopatean (léase escudriñar), por ende, tu vida personal si la expones en redes pasará a ser fuente de investigación, tus imágenes, tus amigos, tus cercanos, absolutamente todo. Si te habías preparado para un grupo de niños en sala, esta vez son ellos, sus amigos, sus padres y todo el que viva en redes. Pero no hay de que asustarse, al revés es una tremenda oportunidad para en un mega espacio, ser maestro y aprendiz.

Las Universidades tampoco te preparan para el mercado laboral y es depredatorio, no tendrás como en otras profesiones, ranking de instituciones ni en todas una carrera docente que te incentive. Más bien tus primeros sueldos pondrán a prueba tu temple.

Comunícate con otros profesores que ya estén en el sistema. Genera comunidad y a partir de ellos toma decisiones.

Perfecciónate continuamente, no existe mejor disciplina que el conocimiento, si los alumnos reconocen tu bagaje cultural, no tendrás de que preocuparte, ellos aman aprender, por eso diferénciate, hazte única. Personalmente opté por las redes sociales y el mundo digital y en ese mundo virtual, comparto, creo, apoyo, escucho, aconsejo, acompaño.

Invita a los padres al proceso aprendizaje, son grandes aliados y hacen tremendos sacrificios por el futuro de sus hijos. No les han dado el espacio y son muy críticos porque desconocen la labor docente. Hazlos parte del viaje de aprender, valida su voz y tendrás un gran aliado. Desde invitarlos a la sala de clases, compartir actividades para que trabajen con sus hijos, hasta dar charlas de los que les apasiona o les motiva.

Genera instancias para que tus alumnos conozcan lo que te apasiona, motiva, verás como llamas su atención y logran que ellos también compartan sus sueños. En la era digital los contenidos están al alcance de un clic pero nunca reemplazarán la relación de respeto y cariño que lograrás con tus alumnos.

Trata de reconocer lo que los hace únicos, cada niño es un universo único e irrepetible, motívalos, dales las alas para lograr concretizar sus sueños.

Toma espacios para relajarte y cargar energías, la labor docente es agotadora, sobre todo en burocracia, muy pocas horas para preparar recursos y estarás siempre en el foco de atención. Las toneladas de evaluaciones te acompañarán 24/7 y siempre encontrarás quién desee darte lecciones de cómo debes trabajar en la sala de clases. Escúchalos de todos se puede aprender y muchas veces quiénes menos saben de Educación, son los que más aportan.

Ten la certeza que aunque pasen los años, siempre cada vez que inicies un año lectivo será como la primera vez que ingresaste a una sala de clases. Los desafíos son inmensos pero las satisfacciones mayores, en cada niño y joven irá una parte tuya, sus éxitos y fracasos también serán los tuyos.

Elegiste una vocación de vida, ser maestra. Respira profundo y cada mañana piensa en las razones que hicieron eligieras este maravilloso camino.

Pasarán los años y tendrás la certeza que la elección fue la correcta.

 

 

 

Profesores del siglo XX, Educando alumnos del siglo XXI

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Desde hace tres años inicie una serie de conferencias y talleres para docentes aula, con varias finalidades, la primera genera comunidad de apoyo, colaboración y reconocimiento mutuo, la segunda ayudarlos a entender el cambio radical que los niños y jóvenes han vivido en la era digital, generar estrategias de aprendizaje digital que les permita conectar la enseñanza tradicional con el mundo emergente en los alumnos 2.0. Disminuyendo su ansiedad y acercando a su realidad, el mundo de la tecnología, las redes y la web.
La recepción ha sido genial, partiendo de la base que compartir implica entregar no sólo los desafíos, sino que también aciertos y errores de una meta personal que nació hace más de 7 años.
¿Cómo generar estrategias pedagógicas, para que los alumnos de una misma sala lograron aprender del manera entretenida, motivados y conectando lo que les apasiona con la malla curricular impuesta por el Mineduc? ¿Cómo crear metas individuales y grupales, sin dejar rezagados ni condenados al fracaso? Personalmente encontré la respuesta en el mundo digital. Primero aplicando recursos digitales educativos ya creados para actualmente innovar con los propios.
Después de haber conversado con más de mil docentes, puedo compartir algunas ideas.
Primero, la formación inicial universitaria no incluyó en ningún momento estrategias para educar a este alumno crítico, informado, hiperconectado, que se aburre mortalmente en la sala de clases. Los prepararon para un escenario que ya no existe, los educaron de la misma manera que lo hicieron con sus padres y abuelos.
Segundo, el perfeccionamiento posterior o es autodidacta o está en manos de ingenieros en informática o doctos en tecnología, lo que dificulta el aprendizaje significativo, pues suele hacerse desde un espacio que poca relación tienen con el día a día de los docentes.
Tercero, una vez capacitados no hay seguimiento ni acompañamiento, pocos colegios tienen un profesional, educador con experticia digital, que apoye, coordine y permita la sinergia positiva entre un profesor innovador y la realidad escolar.
Cuarto, falta tiempo, pues los docentes cada día ven aumentada la carga burocrática en desmedro de la preparación de clases, creación de recursos y colaboración entre pares.
Quinto, están ávidos por aprender y la mayoría de manera aislada pero no coordinada, generan instancias de innovación digital en el aula, que al no ser compartida pierde la riqueza que posee una estrategia pedagógica, visada, creada y criticada por la comunidad docente.
Y el desafío es mayúsculo. Los niños y jóvenes han sufrido un cambio radical, piensan, crean comparten, se informan, investigan de una manera radicalmente diferentes. Exigen participar y cuestionan todo lo establecido. La creatividad los desborda y el trabajo gregario los aúna. Pueden hacer varias cosas a la par y suelen tener baja atención, por largo tiempo.
Exigen un nuevo trato en la sala de clases, que ya desdibujo sus límites, no acatan normas o simplemente las burlan, Comparten todos en especial trabajos, informes, evaluaciones.
Se aburren mortalmente y no encuentran significado en lo que se les enseña, son prácticos, lo que no sirve se desecha y están en continua búsqueda de nuevos desafíos.
Son los mejores aliados de un profesor, que ya debiese transformarse en un facilitador del aprendizaje, donde son los alumnos protagonistas, actores principales junto a sus padres.
Sólo puedo agradecer a los docentes aula, por la vocación, esfuerzo, trabajo diario, por el tiempo compartido. Y seguir creando una comunidad digital docente que se valora, valida y aporta, a un sueño compartido. Una Educación para la vida, donde cada niño pueda desarrollar sus talentos y habilidades personales.
A no olvidarse ni perder la fuerza, somos maestros que debemos educar para el siglo XXI. Que nuestros alumnos puedan responder a las demandas de un mundo fascinante y cambiante.