Profesor, existe en Internet

Quien duda que nuestros niños viven literalmente en la web, hiperconectados, navegando eternamente en un espacio innovador, colaborativo, divertido, motivador, Internet  les fascina.

Basta verlos en recreos o en momentos libres, ojos perdidos, rostros iluminados por los pantallazos de los sitios y juegos visitados. Concentrados en actualizar sus conversaciones, jugar con sus amigos o publicar alguna última selfie.

Seis horas promedios pasan en sus vidas virtuales, migrando al espacio tradicional cuando es necesario u obligatorio.

Son eternos nómades que requieren unir sus mundos para desarrollar correctamente sus habilidades y competencias naturales.

¿Si los niños aprenden, investigan, crean, comparten, emprenden en el espacio digital, en que otro lugar puede estar un profesor?

Uno de los grandes desafíos docentes del siglo XXI es formar parte activa del mundo que habitan sus alumnos, no sólo para apoyarlos, también para potenciar en ellos:

  • Habilidades Sociales que les permitan respetar y valorar al otro que piensa diferente y tiene visiones divergentes
  • Competencias Digitales, saber discriminar información, generar contenido valioso, entre otros.
  • Emprendimientos, creando sus propios sueños y proyectos, orientándolos a liderar sus sendas futuras.
  • Trabajo en equipo, nutriéndose del aporte colectivo.
  • Deberes y Derechos Digitales, saber vivir y convivir con el otro, convertirse en Cyber ciudadanos.
  • Identidad Digital, creando su marca personal, lo que lo hace único y diferente.
  • Reputación Digital, reconociendo lo que se dice de ellos, protegiendo las huellas digitales que le abrirán o cerraran puertas a futuro.

No necesitas ser una experta en tecnología, un simple blog puede hacer la diferencia, una página en Facebook, un grupo en Google +, elevará tu voz, hará presencia en un espacio lleno de oportunidades para los profesores. Avanza lentamente, paso a paso, construyendo nuevos espacios educativos.

Educa en el siglo XXI, educa en las redes, reinvéntate.

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¿Cuándo escucharemos a los niños? Educar en el siglo XXI

 

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Hace 20 años vivo en el aula, vivo porque paso más de 8 horas diarias, 5 días a la semana. Trabajando diariamente con niños y jóvenes, llenos de ilusiones, proyectos y metas por cumplir.

Desde el día uno, establecí una conversación permanente para conocer sus necesidades, para identificar lo que les hace sentido y conectar sus habilidades y competencias naturales con el aprendizaje formal.

Ingresar al espacio digital fue un paso natural, si ahí estaban mis alumnos, ahí debía estar yo. ¿en que otro lugar puede estar un profesor sino en el que habitan sus alumnos?

Crear espacios de mutua colaboración fue consecuencia directa, en mi caso, talleres digitales donde emprendemos proyectos comunitarios y crecemos en conjunto, trabajar en redes, creando en conjunto un aprendizaje colaborativo y diversificado.

Esta feedback continuo, estos últimos años ha generado una gran preocupación por la tremenda brecha existente entre la Educación tradicional y lo que esperan y desean los alumnos.

Los niños se aburren como ostras y ven la etapa escolar como una etapa que deben cumplir pero que no les hace significado.

Y como no sentirse aburrido, si están sentados por horas, escuchando lo que deseamos que aprendan, evaluándolos continuamente y a la par atiborrados de trabajos, tareas, investigaciones, proyectos, como decía hace poco un niño en una charla, somos “los sin vida”.

El sistema contenidista les enseña lo que pueden encontrar con un simple clic en Google, contenidos tras contenidos, cuadernos más cuadernos, repletos de datos, fechas y un largo etc.

¿Se imaginan trascribiendo un PPT eterno desde una pantalla a un cuaderno por más de dos horas seguidas? Cuando lo lógico sería enviarlos por mail y debatir los puntos más significativos.

O estar en silencio, escuchando lo que no nos interesa y preguntándonos cada dos segundos, de que sirve lo que escuchamos.

Rendir pruebas eternas, algunas nacionales, observando la preocupación del mundo adulto que se juega el laboro en el resultado, nos es para nada gratificante.

Después de pasar horas, rindiendo pruebas, no pasar de las notas mínimas lo que les nos hace merecedor de más horas con psicólogos, psicopedagogos, orientadores, profesores particulares, un camino sólo imaginado por Kafka en sus peores delirios.

Parece un escenario sombrío y por cierto, lo es, sobre todo para nuestros niños.

Hace meses atrás, apoyando a unos profesores con cursos complejos, les pregunte a los niños por que preferían ser expulsados de la sala de clases y anotados, la respuesta fue tremenda, sencillamente tenían tiempo para actualizar sus canales Youtube, comunicarse con amigos y seguir trabajando en sus emprendimientos personales. Para ellos estar fuera de la sala de clase tenía mayor valor que estar en su interior.

De ahí la necesidad de escucharlos, validar su voz, hacerlos participes y lideres de su propio aprendizaje.

La Era Digital mudo la forma en que se comunican, crean, comparten y colaboran.

Estar informados y comunicados 24/7, conectados más de 6 horas diarias, viven en un mundo bullante de movimiento, ruido, fascinante e innovador.

Están ávidos por compartir lo que saben y que han desarrollado en años de “Orfandad Digital”, de aprendizaje autónomo.

Profesores, necesitamos salir de nuestro sitio de confort, ingresar al espacio digital con confianza y motivación, no necesitamos ser “expertos en tecnología”, solo la capacidad de comprender que en pleno siglo XXI, nuestros alumnos ya no son los mismos que hace décadas atrás, que necesitan un nuevo espacio de crecimiento colaborativo. Donde ya no seremos más quienes “dictamos cátedra”, somos aprendices y maestros en un mundo que nace y se crea cada segundo.

¿Qué esperas para escuchar a quiénes tienen tanto que aportar? Tus alumnos

Creatividad y Emprendimiento en la Era Digital

 

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Una de las grandes falencias del sistema educativo chileno es el poco espacio que brinda al desarrollo de la creatividad y el emprendimiento personal.

Orientado esencialmente a impartir una eterna malla curricular medible a través de pruebas estandarizadas deja un mínimo espacio para el que piensa divergente o posee habilidades y competencias diferentes.

La diversidad no se celebra en el sistema y sí lo se hace, queda relegada a la vereda de lo anecdótico o rescatable en algún concurso atípico.

Esta realidad por todos constatable, explica la falta de motivación que los alumnos van evidenciando al paso de los años escolares.

Basta ingresar a una sala de los primeros años que bulle en ruido y movimiento con una de los últimos años obsesionados por la PSU (prueba de selección universitaria) y los puntajes necesarios para ingresar a carreras atiborradas de postulantes.

Paradójicamente nos quejamos que no crecemos como país, que nos falta iniciativa y creatividad. Y como desarrollarlas si nos encargamos desde pequeños de no potenciarlas y borrar del mapa a todo aquel que es divergente, piensa diferente o no “encaja” en el sistema.

Felizmente vivimos en la Era Digital, donde los niños y jóvenes pueden encontrar un prolifero espacio de creatividad, innovación y trabajo colaborativo.,

Hace 7 años inicie un proyecto personal que llena el alma, los Talleres Digitales, orientados inicialmente a crear Revistas Digitales Escolares, espacio orientado a validar los intereses de los alumnos, fortaleciendo sus competencias y habilidades naturales, apoyándoles en la creación de proyectos y emprendimientos personales.

Desde canales Youtube de músicos, fascinados con el Arte, Plataformas de Comics, Pinterest de Moda y diseño de ropa hasta proyectos solidarios de ayuda social. Todos tienen un lugar en esta colmena que trabaja unida y fortalece lo que los hace únicos e irrepetibles.

La Era Digital nos brinda como docentes la oportunidad única de crear en medio de sistemas educativos cada vez más anacrónicos y alejados de la realidad que viven a diario los alumnos, nichos de emprendimientos individuales y colaborativos, donde cada uno a partir de sus motivaciones, pueda generar una apuesta que les permita desarrollar sus habilidades personales, preparándose para un futuro cada vez más incierto.

¿Por qué seguir el camino que históricamente la sociedad les trazo? ¿Por qué no crear sus propias sendas de desarrollo personal?

Basta sólo atreverse y demostrarles que los sueños sí se cumplen, solo basta, dedicación, esfuerzo y espacio.

¡A valorar la divergencia y aquellos que piensan diferente, en ellos esta nuestro futuro!

Aprender desde proyectos. Educar en el siglo XXI

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Si existe una característica que singulariza a los Hijos de la Tecnología es la necesidad de aprender desde su experiencia, desde la participación en el aula.

Esa imperiosa necesidad de formar parte de su propio proceso aprendizaje viene dado por los años de absoluta 0rfandad en la web. Donde aprendieron a crear sus propios tutoriales, a buscar recursos de apoyo y virilizarlos entre sus pares con suma rapidez.

La soledad digital inicial que han vivido por años les da la capacidad de investigar, compartir, co crear lo que necesiten, por lógica son hábiles críticos y cuestionadores de lo que se les imparte en el aula.

Para algunos hasta acérrimos boicoteadores del sistema tradicional educativo.

¿Por qué no hacerlos tus aliados naturales en la labor educativa?

Un camino que me ha dado éxito ha sido reconocer lo que les motiva e e interesa y a partir de ello, darles la tarea de investigar y crear un proyecto colaborativo.

Si nos toca como Unidad temática, el Mundo Azteca, dividir al curso por grupos de interés y darles las tareas de representar, el arte, la música, las matemáticas, la arquitectura, hasta incluso el juego de la pelota, lo que implica las representaciones digitales correspondientes.

Con rúbricas claras y asumidas por el curso antes de partir con los proyectos grupales, iniciamos un trabajo que en todo momento recibe el feedback docente y que supera con creces lo que podría crear o presentar de manera individual.

Al final se unen todos los proyectos en una presentación única que no sólo será evaluada individualmente sino que también por la capacidad de trabajar en equipo, a su vez formará parte de la biblioteca digital de acceso gratuito.

Aprenden de sus compañeros y crean tutoriales que pueden ser usados por otros compañeros de cursos paralelos.

Es tal la motivación que genera la posibilidad de aportar a la comunidad que terminan liderando campañas solidarias o reconociendo las necesidades grupales y a partir de ellas encontrando las soluciones.

Potenciamos no sólo la investigación, el trabajo autónomo, la motivación y validación personal, también el trabajo en equipo, desarrollando habilidades para la vida que los acompañaran siempre.

Lideres que trabajan con y para los demás, al fin de cuentas, ciudadanos del futuro.

Celular o no celular en el aula, he ahí el dilema

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Si existe una realidad por todos observable, es la fascinación natural que la actual generación tiene por el smarthpone.

Aparte de ser la extensión natural de su brazo, es su calculadora, agenda, máquina fotográfica, reloj, radio, grabadora y un largo etc.

Es su conexión a su grupo de amigos, al mundo en general, a la información, entretención, a la investigación comunitaria, a su emprendimiento personal.

Frente a él, existen grandes detractores, que simplemente lo alejan de la sala de clases, argumentando que es fuente de falta de concentración, bromas crueles, incapacidad de concentrarse y que limitan el proceso aprendizaje.

Suelen quitárselos a los alumnos al ingresar a la sala de clases. Cual reos de una cárcel y sólo les son devueltos al terminar las horas de trabajo escolar.

Frente a la anterior realidad nace la gran pregunta:

¿Estamos formando a nuestros niños para el futuro inmediato? ¿Desarrollamos las habilidades y competencias que necesitaran para responder las interrogantes de un futuro incierto?

La respuesta es no. Más bien satisfacemos nuestros anhelo de control de un proceso de aprendizaje que debiese ser bidireccional

¿Por qué no utilizar el Smartphone como una eficaz herramienta de aprendizaje?

Partiendo con actividades acotadas y medibles a corto plazo.

Ejemplo, utilizarlo para googlear términos, conceptos, bibliografías de personajes.

Así en un corto tiempo podemos demostrar su utilidad educativa y de paso reconocer los sitios que frecuentan nuestros estudiantes, cada vez que necesitan información, compartirlos con sus pares y de paso recomendarles otros.

Pareciera un ejercicio básico, pero vital, para internalizar en nuestros alumnos la necesidad de ocupar su Smartphone como herramienta de aprendizaje, sin la necesidad de ingresar a las múltiples funciones que alegran sus vidas, léase chat, redes, wazap, etc.

Este paso inicial y que puede ser repetido las veces que sea necesario, debe dar paso a estrategias que implican una mayor dificultad, ejemplo crear debates online en la sala de clases y proyectadas en una pizarra digital, si no existe, aplicar el mismo espacio en un wazap comunitario, iniciando debate de ideas que serán posteriormente impresos y publicados en la sala de clases.

Hace años que trabajo en desarrollar un aprendizaje diferenciado en la sala de clases, partiendo de las habilidades y competencias naturales de mis alumnos. Bajo ese desafío, el Smartphone es un genial aliado, no sólo desarrollo en mis alumnos responsabilidad en su uso, a su vez he logrado potenciar emprendimientos personales y unir sus proyectos individuales al aprendizaje comunitario.

Hace poco un alumno de séptimo básico, creo un blog donde publica el trabajo diario de sus compañeros en las clases de arte. Visibilizando el proceso creativo e inmortalizando las obras y el trabajo de una profesora profundamente emocionada.

La comunidad agradece su esfuerzo tanto como los padres que pueden ver los avances de sus hijos. El Smartphone, es su mejor aliado.

En tiempos de cambios, en tiempos de oportunidades no podemos limitar el potencial de nuestros alumnos, debemos desarrollarlo y prepararlos para el futuro inmediato.

Sólo hay que perder el miedo a innovar

¿Cómo generar aprendizaje diferenciado en el aula? Educar en la Era Digital

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Uno de los grandes desafíos del profesor aula, es la posibilidad (anhelo) de educar a los alumnos a su ritmo natural y potenciar sus habilidades y competencias personales.

Dejando atrás los rezagados, excluidos y los que el sistema expulsa año a año.

Lo que a primera vista parece una quimera, en la Era Digital es factible.

¿Cómo llevarlo a la realidad?

Existen 2 caminos, que he trabajado en clases con gran éxito.

Curso con habilidades tecnológicas desarrolladas:

Primero, detectar lo que le interesa de manera individual a los niños, las redes sociales son fieles ayudantes en esta mega tarea.

Los Hijos de la Tecnología por esencia son emprendedores, por ende publicarán lo que les hace pasar horas conectados. Desde música hasta comics, desde arte hasta relatos literarios.

Segundo, una vez detectado, proponerles en base a los contenidos a tratar en la malla curricular, actividades, intervenciones, proyectos, de tal manera que a lo largo de los meses vayan compartiendo sus investigaciones. Con ello, no sólo validamos su experticia, también logramos que se conviertan en monitores o tutores de sus pares.

Tercero, generar una evaluación individual, en base a sus aportes personales al aprendizaje comunitario y evaluaciones grupales, que refleje la diversidad lograda en el aula.

Cuarto, publicar anticipadamente las rubricas que les permitan autoevaluarse continuamente.

Quinto, publicar en una plataforma web, lo creado en clases de tal manera que sus padres participen de sus avances y sirvan para que otros alumnos aprendan y los usen como tutoriales de aprendizaje.

Curso con habilidades tecnológicas básicas:

Al iniciar cada unidad temática y a lo largo de ella, entregar una variedad de recursos que motiven a los niños desde diferentes áreas.

Primero: Entregar a los alumnos una lluvia de imágenes que reúnan la más amplia diversidad de facetas del contenido a trabajar.

Segundo. Hacerlos que marquen lo que les interesa y motiva

Tercero: unir a los niños por grupos de interés y hacerlos crear proyectos personales que permitan aprender lo que necesitamos aprender pero desde lo que les hace sentido.

Cuarto: darles espacio para investigar y luego presentar a sus pares lo creado

Quinto: Unir la evaluación individual junto a una grupal, compartiendo espacio para autoevaluación.

Al final del proceso existirán alumnos motivados, participativos, desarrollando aprendizaje con sentido y lograrán potenciar lo que los hace únicos e irrepetible.

El fin de los excluidos es una realidad en la era Digital, sólo requiere de voluntad y perder el miedo a innovar.

¿Existe la Tecnofobia docente?

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Llevo años trabajando en el aula con diferentes estrategias educativas con el objetivo de lograr un mayor aprendizaje de los alumnos, aprendizaje de vida y conectado a sus habilidades y motivaciones.

En esa búsqueda encontré en la tecnología aplicada en el aula, un tremendo facilitador de la comunicación no solo con los niños, también sus padres y el resto de la comunidad docente.

A su vez, mejoró la motivación y la participación y con ello el rendimiento académico, fortaleciendo sus competencias naturales y la generación de caminos futuros.

Cada año, más alumnos lograron egresar con emprendimientos digitales, desarrollándolos a la par de su carreras universitarias.

De la experiencia aula existió un solo paso a compartir con mis pares las experiencias, positivas y también las negativas, de este camino de grandes satisfacciones.

A la fecha van más de 2.000 profesores con lo que he compartido horas de trabajo colaborativo y donde logré reconocer ideas centrales.

Primero existe un interés creciente por aplicar la tecnología en el aula y un porcentaje mayor al 40% lograba generar de manera autónoma espacios donde la tecnología lograba un mayor aprendizaje de sus alumnos.

Segundo, crear estos desafíos, implicaba restar tiempo, al ya ínfimo que poseen. Con 44 horas semanales y solo 2 de preparación material, corrección evaluaciones significó restar tiempo a la familia, los fines de semana.

Tercero, la mayoría lo hizo a partir de aprendizajes individuales, apartados de las “charlas” o “seminarios” obligatorios impartidos por expertos que al usar nomenclatura alejada del aula entregaban información no aplicable o peor, generaban una aversión a la tecnología, la famosa Tecnofobia.

Cuarto, un porcentaje creciente aprendía de sus alumnos, quienes estaban ávidos de compartir sus conocimientos, productos de horas y horas conectados.

Quinto, las mejores propuestas nacieron de la unión de los intereses/conocimientos de alumnos y profesores. Usar plataformas desconocidas por los niños y jóvenes llevo a fracaso inmediato, sin embargo las que nacieron por consenso lograron los resultados esperados, participación y colaboración continua.

Sexto, los mejores espacios para crear existieron cuando la Institución Educativa daba la oportunidad de crecer en comunidad y compartir lo aplicado.

“De profesores y para profesores”, instancia, donde las clases se paralizaban por un día o más y los docentes pasaban a convertirse en alumnos de sus pares, fortaleciendo la comunidad educativa.

Séptimo, la tecnología fluía cada vez que exista compromiso, espacio y el apoyo directo y real al profesor aula. Un coaching continuo y permanente, validando su voz y experticia, generando el espacio para ocupar el liderazgo que le pertenece.

¿Existe Tecnofobia Docente? Sí, cuando la tecnología se impone sin conocimiento de la realidad aula.

¿Por qué elegí ser profesora aula?

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Es una de las tantas preguntas que nacen después de 25 años de ejercicio docente y no es menor, porque los primeros años son del terror.

Comprobar que gran parte de lo que se aprende en la Universidad no es aplicable, más para los nuevos egresados de pedagogía insertos en plena Era Digital.

El tiempo para preparar recursos era mínimo o nulo, menos para trabajar de manera colaborativa, los contenidos a impartir enciclopédicos y la corrección de pruebas tomaba fin de semanas sin descanso y relajo. Al final del mes al recibir el sueldo, daban ganas de llorar, ganaba más trabajando en el retail o de ejecutiva de banco.

Pero ser profesora aula tiene un valor no cuantificable sólo comparable con el amor y el cariño que brindan los niños y sus padres.

¿Quién diría que mi primer regalo docente fue un diente de leche? Un alumno al regalarlo expresó “prefiero que lo tengas tú a recibir un regalo del ratoncito de los dientes”

Y entre alegrías del alma y sueños colectivos se construye la vida profesional de un profesor, con grandes satisfacciones que llenan el corazón.

Primero no envejecer nunca, trabajar con seres que ven el lado positivo de la vida, el vaso siempre medio lleno, hace que tu alma de niño permanezca, sonríes más, perdonas y buscas lo mejor de cada situación.

Segundo, siempre cada año vives nuevos desafíos, más en la era actual, donde la Internet modifica la manera de investigar, crear, comunicarse y colaborar de los jóvenes, debes actualizarte continuamente y estar al día en todo lo nuevo que se presenta.

Tercero, tienes la oportunidad única de formar parte de las vidas de miles de seres que cuando partas, en sus corazones llevarán parte de tus enseñanzas. Continuarás en el tiempo, aun cuando ya no estés en este plano. Un buen profesor marca generaciones y vive eternamente.

Es cierto debemos bancarnos “iluminados” ministeriales que desde oficinas intentan darnos lecciones de que hacer en la sala de clases, cada gobierno parte de cero e inhabilita lo que el anterior hizo, vez que la jubilación se acerca cada año y cuando llegue el día deberás hacer magia para sobrevivir, pero que más da, fue tu opción de vida y eres feliz con ella.

Por que cada vez que abres la puerta de la sala y una sonrisa gigante te espera o llega el día del profesor y vez a tus alumnos corren hacia ti con flores y los brazos abiertos o más de alguno te cuenta que será profesor porque desea seguir tus pasos, sabes en el interior de tu alma, que era lo que deseabas ser, profesora.

¡Así que a seguir caminando con fuerza profesores aula, llegará el día más temprano que tarde que su labor será reconocida, a no desanimarse, respirar profundo y sonreír, que son lideres de jóvenes y niños, que mejor elección de vida!

¿Cuándo escucharemos a nuestros niños? Educar en la Era Digital

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 Existe una realidad innegable, nuestros niños son absolutamente diferentes de las generaciones anteriores. Investigan, crean, se informan, organizan, aprenden en un mundo interconectado y de inmediatez abrumadora.

Acostumbrados a ser lideres del mundo virtual son rezagados a meros observadores en un sistema educativo que no les satisface ni motiva.

¿Cómo hacerlo, si aprenden lo mismo que pueden encontrar a un simple clic en Google?

Cuestionadores y críticos por esencia buscan ser participes del proceso aprendizaje que el mundo adulto les impone , si no lo logran lo boicotean, compartiendo pruebas, trabajos, informes. Navegar, encontrar y compartir, demora pocos minutos.

Acostumbrados por años de Orfandad Digital a decodificar lo que deseaban aprender, siguen su camino independiente del mundo tradicional, cumpliendo con el mínimo y a la par concentrando sus esfuerzos, tiempo y energías en el mundo que los fascina, el digital.

¿Por qué no hacerlos líderes de su propia senda de crecimiento educativo?

En Cataluña, así lo entendieron, tras una encuesta/investigación a padres, profesores y alumnos crearon un innovador modelo pedagógico en que se eliminan las asignaturas, exámenes y horarios de los colegios, centrándose en el trabajo colaborativo y el desarrollo de las inteligencias múltiples. La orden Jesuita nuevamente da un paso al futuro y crea un modelo similar al trabajo diario que los niños hacen en el mundo digital.

“En los seis meses de experiencia han encontrado casos de alumnos que “antes se inventaban que tenían fiebre para no acudir a clase y ahora quieren venir aunque tengan fiebre”. http://www.eldiario.es/sociedad/jesuitas-asignaturas-examenes-horarios-colegios_0_363263834.html

Escuchar la voz del alumnado es existencial en la era actual, hacerlos participes, colaboradores, creadores, innovadores, generar espacios para educarlos como universos únicos e irrepetibles, motivándolos a alcanzar sus sueños.

Generemos espacios, creemos la Educación del futuro que ya es presente para nuestros niños.

Abandona tu sitio de confort. Profesor, educa en la Era Digital

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Durante los años universitarios, la pedagogía es el compañero eterno de un docente aula. Horas y horas de estudiar, profundizar y compartir estrategias de aprendizaje, conocer al educando y generar propuestas metodológicas que lleven a nuestros alumnos a crecer, crear espacio de conocimiento y creatividad.

Sin embargo, somos formados bajo un prisma anacrónico, propio del siglo pasado para enfrentar alumnos que viven mirando al futuro.

El choque de los nuevos egresados es fatal, más cuando no cuentan con un coaching permanente, que les asesore, apoye y fortalezca en sus primeros años de docencia.

Un alto porcentaje migra, decepcionado por las bajas remuneraciones, la falta de una capacitación real y sobre todo pocas perspectivas futuras.

Para los que resisten y la vocación es más fuerte o pueden sobrevivir en las condiciones actuales, se les presenta un tremendo desafío. Los niños de la Era Digital son diametralmente diferentes a los que alguna vez conocieron en las aulas universitarias, están continuamente informados y conectados. Son críticos y dominan la tecnología. La web les permite compartir todo lo inimaginable, imágenes, videos hasta pruebas, test, trabajos. Todo es googleable, partiendo por la vida y obra de los profesores que tendrán en el año escolar.

De ahí que al ingresar al aula no sólo les estarán esperando los alumnos del aula, también sus amigos, conocidos y no conocidos.

Las estrategias aprendidas poco servirán y crearas nuevos espacios de aprendizaje, donde deberás delegar parte de la toma de decisiones.

Dejarás de ser quien imparte la clase para ser a la par, un alumno, con la capacidad de reconocer que tus años universitarios no son suficientes para educar en el siglo XXI.

Los sitios de confort ya no existen, varían clase a clase, porque cada grupo humano es un Universo único e irrepetible.

¿Qué hacer frente a tamaño desafío?

Disfrutar y aventurarse. No existe una era de mayores oportunidades para los profesores aula que la actual.

Reconoce en tus alumnos sus habilidades innatas, fortalece sus capacidades y potencia lo que los hace únicos.

En conjunto crea estrategias, que unan el mundo educativo tradicional con el digital emergente.

Dales espacios para proponer, encontraras en tus alumnos los mayores aliados, para crear tutoriales, dinamizar las clases, motivarlos y generar aprendizaje para la vida.

Crea espacio de mutuo crecimiento, donde tu experiencia se una al dinámico mundo de los Hijos de la Tecnología.

Educarás para la vida, formarás comunidades de aprendizaje, donde los padres serán grandes aliados y tus alumnos serán aprendices y maestros a la vez.

Se puede, deja atrás tus miedos e ingresa al mundo de las oportunidades,. Educa en la Era Digital.

#BienvenidoMarzo