Tecnofobia Docente


 

No existe peor escenario para una docente aula que la sensación de superación, de ser incapaz de enfrentar un desafío, cuestionar los años de formación y estudios universitarios,  sentirse agobiados y estresados.

Síntomas de la famosa “Tecnofobia”  que sufren miles de profesores en la actualidad.

Tras cientos de cátedras que desde el Olimpo tecnológico pretenden traspasar la  fijación con determinadas herramientas que se suponen son la panacea,  imposición de recursos que no son validados en el aula, tecnicismos que alejan hasta los más motivados e innovadores docentes.

¿Qué se está haciendo mal?
Primero  no se construye en base a la experiencia docente, no se invita a ser partícipe, no se explica y comparte la imperiosa necesidad de internalizar el mundo  digital que rodea a los niños y jóvenes del siglo XXI.

No se les acompaña a lo largo del proceso, pareciera ser que en la vorágine del cambio se les impone como si fueran “menores de edad” sin ser escuchados, sólo logrando la incapacidad de aplicar lo supuestamente aprendido en beneficio de los niños y su aprendizaje.

¿Cómo partir?

Trabajando en comunidades de aprendizaje, donde los niños sean los mejores profesores de Tecnología.  Creando junto y con ellos, de tal manera que  no sólo exista un trabajo colaborativo también la motivación para participar.

En tantas oportunidades profesores me comentan en charlas la incredulidad  que  les produce al aplicar un recurso digital que se supone recomendado y que deben evaluar  su participación, que la  calificación sea negativa porque los alumnos no participaron. Se partió de la premisa equivocada, que todo recurso digital sólo por serlo, motiva y eso es  totalmente falso.

Invitar a los padres y compartir con toda la comunidad,  es vital.  Los “Llaneros solitarios” tienen corta vida en la Era Digital, donde crear, creer y compartir es un credo. Si buscamos internalizar la tecnología en el aprendizaje debemos generar espacios de mutuo aprendizaje donde todos seamos maestros y aprendices.

Comunicar y visibilizar experiencias exitosas, en Chile los profesores innovadores  funcionan como “islas mágicas” sin contacto entre sí y trabajando de manera aislada con un costo personal  altísimo. Conectarlos es una tarea urgente y apoyarlos es un deber

Hace siete años ingrese al espacio digital junto a mis alumnos y padres, apoyada por la Institución en la que trabajo,  con el espacio para compartir  a través de talleres y charlas mi experticia, no sólo mis éxitos también mis fracasos.

A la fecha ya van 5.000 profesores  con los que he compartido  a lo largo de Chile, con los  que vivo en comunidad digital, creando, uniendo fuerzas, generando los cambios que pueden aportar, caminando con aquellos que “temen” o se sienten “obsoletos”, visibilizando aquellos que lideran y son pioneros.

Queridos  profesores, no existe ni existirá Tecnología que reemplace el alma, vocación y entrega de un profesor aula,  no se abandericen con nombres o se angustien por sentirse que no terminan de dominar un recurso y aparece otro nuevo.

Recuerden son el alma de la Educación.

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