Celular o no celular en el aula, he ahí el dilema


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Si existe una realidad por todos observable, es la fascinación natural que la actual generación tiene por el smarthpone.

Aparte de ser la extensión natural de su brazo, es su calculadora, agenda, máquina fotográfica, reloj, radio, grabadora y un largo etc.

Es su conexión a su grupo de amigos, al mundo en general, a la información, entretención, a la investigación comunitaria, a su emprendimiento personal.

Frente a él, existen grandes detractores, que simplemente lo alejan de la sala de clases, argumentando que es fuente de falta de concentración, bromas crueles, incapacidad de concentrarse y que limitan el proceso aprendizaje.

Suelen quitárselos a los alumnos al ingresar a la sala de clases. Cual reos de una cárcel y sólo les son devueltos al terminar las horas de trabajo escolar.

Frente a la anterior realidad nace la gran pregunta:

¿Estamos formando a nuestros niños para el futuro inmediato? ¿Desarrollamos las habilidades y competencias que necesitaran para responder las interrogantes de un futuro incierto?

La respuesta es no. Más bien satisfacemos nuestros anhelo de control de un proceso de aprendizaje que debiese ser bidireccional

¿Por qué no utilizar el Smartphone como una eficaz herramienta de aprendizaje?

Partiendo con actividades acotadas y medibles a corto plazo.

Ejemplo, utilizarlo para googlear términos, conceptos, bibliografías de personajes.

Así en un corto tiempo podemos demostrar su utilidad educativa y de paso reconocer los sitios que frecuentan nuestros estudiantes, cada vez que necesitan información, compartirlos con sus pares y de paso recomendarles otros.

Pareciera un ejercicio básico, pero vital, para internalizar en nuestros alumnos la necesidad de ocupar su Smartphone como herramienta de aprendizaje, sin la necesidad de ingresar a las múltiples funciones que alegran sus vidas, léase chat, redes, wazap, etc.

Este paso inicial y que puede ser repetido las veces que sea necesario, debe dar paso a estrategias que implican una mayor dificultad, ejemplo crear debates online en la sala de clases y proyectadas en una pizarra digital, si no existe, aplicar el mismo espacio en un wazap comunitario, iniciando debate de ideas que serán posteriormente impresos y publicados en la sala de clases.

Hace años que trabajo en desarrollar un aprendizaje diferenciado en la sala de clases, partiendo de las habilidades y competencias naturales de mis alumnos. Bajo ese desafío, el Smartphone es un genial aliado, no sólo desarrollo en mis alumnos responsabilidad en su uso, a su vez he logrado potenciar emprendimientos personales y unir sus proyectos individuales al aprendizaje comunitario.

Hace poco un alumno de séptimo básico, creo un blog donde publica el trabajo diario de sus compañeros en las clases de arte. Visibilizando el proceso creativo e inmortalizando las obras y el trabajo de una profesora profundamente emocionada.

La comunidad agradece su esfuerzo tanto como los padres que pueden ver los avances de sus hijos. El Smartphone, es su mejor aliado.

En tiempos de cambios, en tiempos de oportunidades no podemos limitar el potencial de nuestros alumnos, debemos desarrollarlo y prepararlos para el futuro inmediato.

Sólo hay que perder el miedo a innovar

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