El error de imponer la tecnología en el aula


 

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Soy una acérrima defensora del uso de la tecnología en el aprendizaje, como instrumento de acercamiento entre las generaciones. Como facilitador y motivador de los alumnos del siglo XXI.

Sin embargo, su aplicación indiscriminada es factor de stress para el docente aula.

En primer lugar porque no fueron formados desde la Universidad en el uso de recursos tecnológicos, por ende de manera autodidactica algunos las dominan otros son simples usuarios y algunos no tienen ninguna idea.

Normalmente los establecimientos contratan facilitadores técnicos, que desde la experticia intentan traspasar el dominio de algunas herramientas tecnológicas o los profesores de manera independiente ingresan a cursos electivos en sus horas libres.

La mayoría, después de horas de aprendizaje considera difícil poder aplicar lo aprendido o mantenerlo en el tiempo, debido a que la falta de horas de preparación, corrección, evaluación, difícil es dejar espacio para otro desafío.

La verdad es que el mayor error de imponer el uso de nuevas tecnologías esta en no evaluar las competencias y habilidades adquiridas por profesores y alumnos, partiendo de la base que todos los niños que nacen en el siglo XXI son Nativos Digitales. Lo que es un craso error o que todos los profesores son neófitos.

A su vez no existe el espacio para crear de manera colaborativa y de compartir entre docentes, estrategias aplicadas y evaluadas. Lo que es una de las grandes falencias del Sistema Educativo Chileno, la falta de instancias de mutuo enriquecimiento y con ello validación social del docente aula.

Tercero, no existe seguimiento en el tiempo y tampoco el desarrollo de competencias transversales y progresivas que permitan generar nuevas habilidades, que no sólo permitan a los alumnos responder a las demandas futuras también permitir al profesor seguir formando nuevas generaciones que se comunican, crean, organizan de manera diametralmente diferente que las generaciones anteriores.

Después de años de charlar sobre tecnología aplicada en el aula y del mundo digital, puedo reconocer que existe un alto interés del profesor por actualizarse, generar nuevos espacios de aprendizaje.

Sin embargo requiere de un aprendizaje desde el mismo docente. Muchos de manera aislada y de manera autónoma tienen excelentes espacios de aprendizaje en el siglo XXI, sin embargo adolecen de incentivos para permanecer y seguir creando. Y dedican tiempo de descanso o sus fines de semanas para innovar.

Se resisten a la imposición vertical y claman por aprender desde la comunidad docente.

Los profesores requieren de un nuevo trato, donde no solo lideren los cambios necesarios para el alumno de la Era Digital también de la validación social y el reconocimiento de vidas enteras dedicadas a la formación del futuro de Chile.

Imponer ya no es el camino, perfeccionarse desde y con la participación de la comunidad docente, si.

¿Existirá en Chile, la voluntad para comprender el nuevo escenario?

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