¿Cuándo textos escolares digitales? Educando en el siglo XXI


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Cada cierto tiempo revive una polémica en nuestra sociedad, el gasto familiar que se hace en la compra de textos escolares, toda vez que el Estado invierte en propuestas de excelente calidad y entregados gratuitamente.

Más allá del dinero invertido o mal gastado, de si los padres o no están informados y de las misma editoriales.

Hay una realidad aula, sólo visible para quién la conoce. Los alumnos mudaron de piel, investigan, se informan, trabajan y comparten de una manera absolutamente diferente que hace décadas. La era digital transformo la Educación y dejó obsoleto la mayoría de los recursos utilizados.

Existe una falacia generalizada, como tantas otras, que los alumnos no les gusta leer y que no se motivan, menos con los textos escolares.

Si les interesa y son asiduos lectores, toda vez que ellos forman parte de las elecciones, comparten sus impresiones y generan comunidad de aprendizaje. En la nube se encuentran miles de estos ejemplos, con millones de usuarios.

¿Qué sucede entonces con los textos escolares digitales?

Primero implican un necesario perfeccionamiento docente para que los profesores no sólo sean usuarios activos sino que también creadores de recursos, logren reconocer y aplicar las ventajas comparativas que ellos tienen.

Segundo, suponen incorporar a los padres, para que dejen el “papel pasivo y secundario” y se conviertan en activos protagonistas del aprendizaje de sus hijos.

Tercero, incluyen la pérdida de control de quien o quienes editan, pues a diferencia del texto de una editorial, supone diversidad de fuentes, contrastables y añadibles. Enriquece la visión y aumenta su riqueza.

Y quinto, permite motivar a los alumnos, se les educa en su ambiente natural, el virtual. Facilita la formación de habilidades y competencias digitales, absolutamente existenciales para responder el cambiante escenario al que se enfrentan nuestros niños y jóvenes.

Permite un aprendizaje diferenciado, estableciendo recursos digitales diversos, dependiendo del interés del lector, música, arte, ciencia, etc. El espacio es ilimitado. Pueden ser actualizables a un simple clic, lo que significa un real ahorro no sólo para el estado también para las familias.

¿Significarán la muerte de los textos escritos tradicionales? De ninguna manera.

Son compatibles y lo seguirán siendo.

Lo real es que los niños y jóvenes más sus familias necesitan de un cambio de paradigma educativo y va más allá de recursos más o menos, parte de la voluntad y conocimiento de la realidad aula.

Los textos digitales escolares, unidos a los recursos multimediales, significarían un mayor aprendizaje de los “hijos de la tecnología”, sería emparejar la cancha de verdad. Educar en el siglo XXI y mirar al futuro con las habilidades y competencias necesarias para ser exitoso.

Singapur, Corea del Sur ya lo hicieron con excelentes resultados.

¿Qué esperamos para salir de la polémica e iniciar la construcción comunitaria de soluciones?

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