Y los Profesores? Reforma Educativa chilena


Smiling Teacher Carrying Textbooks and Apple

Chile busca vivir una Reforma Educativa anisadamente esperada y exigida por toda la sociedad.

En vías de esta meta suprema, el gobierno de turno, establece la necesidad de una reforma tributaria que solvente un cambio estructural. Cambio que solo se esboza pues la propuesta entregada por el “Olimpo de expertos” tiene más vaguedades y frases comunes que acuerdos realizables y consensuados con la comunidad que deberá liderarlos desde la sala de clases.

Los profesores, eternos olvidados. Se les invita a participar pero no pasa de frases de cortesía y buena voluntad. Paradójicamente, son economistas e ingenieros quienes pretenden dar vida al anhelo de padres, alumnos y docentes.

No es posible, en medio de una sociedad empoderada, participativa e informada, pretender transformar sin su participación , más aún sin que desde el aula se geste la transformación.

Un nuevo alumno exige un nuevo docente.

Que este formado desde las pedagogías 2.0, un real cochimg, motivador, conocedor de la tecnología, abierto a la creatividad y la innovación. Con habilidades y competencias necesarias para responder nuevos desafíos ( ¿cuándo las Universidades dejan de formar profesores para el pasado?).

Requiere de una disminución de horas aula y tiempo de preparación de actividades, corrección de evaluaciones y trabajo colaborativo.

Trabajar con los pares, generar, potenciar una comunidad educativa la mejor forma de crecer profesionalmente es a través de las experiencias de los otros profesores. Sociólogos y todos los excelentes “invitados” por los establecimientos educacionales siempre serán bienvenidos pero sólo como lo que son, voces complementarias.

Desarrollar una carrera docente, que fortalezca, perfeccione, evalué a los docentes continuamente, pero que a la par, le de el espacio para validarse socialmente. No existe ningún espacio para que puedan publicar, tantos docentes que han marcado positivamente generaciones.

Sueldos bajos, jubilaciones de miseria, criticas constantes, sobre 35 horas semanales de clases, sin espacio para corregir, fin de semanas que ya no existen, sobre 30 alumnos por sala que exigen trabajo personalizado, currículos anacrónicos, reformas lideradas por todos menos los profesores.

¿Así desean un cambio real?

Los docentes aula, merecen no sólo el respeto por sobrevivir con vocación y mística a cuanto experimento nace del “Olimpo experto”, también por permanecer en una carrera poco valorada por la misma sociedad (incluye políticos) que desean tener los mejores pero los tratan como los peores

Reformar sin profesores, imposible.

 

 

 

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