El fin de los “Hijos de, parientes de “. Educando en Redes Sociales


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Hace más de 7 años, ingrese a las redes sociales, motivada por mi hermano que me comentaba el mundo de posibilidades que brindaba el espacio digital para educar de manera diferenciada. Había sido una de mis búsquedas incesantes desde que egrese como docente. ¿Cómo en un mismo espacio, responder a las necesidades y demandas de alumnos que en una misma sala, representan universos únicos, irrepetibles?

Iniciar la vida en redes sociales y observar paulatinamente, como aumentaba la motivación de mis alumnos, el compromiso, su participación, las evaluaciones eran positivas y en ascenso.

 Los límites de la sala de clases de desdibujaron y los padres ingresaron aportando, se hacia realidad en el mundo digital, la comunidad de aprendizaje donde todos asumían su responsabilidad y liderazgo.

 Sin embargo, paralelo a ello, comencé a detectar “El Elemento” del que tanto habla Ken Robinson, aquello que hace a cada niño, único. Lo que permite que pase horas trabajando y que se convierte con disciplina y esfuerzo diario en un proyecto de vida.

 Conforme profundizaba el aprendizaje en redes sociales, los alumnos desarrollaban plataformas digitales, donde hablaban de sus hobbies, pasiones, emprendimientos.

Canalizaban los intereses que el sistema tradicional educativo no toma en cuenta, porque esta asfixiado en contenidos, evaluaciones que desincentivan  hasta el alumno más motivado.

 Iniciaron campañas donde desde la comunidad respondían a las demandas de la misma comunidad, crearon espacios de dialogo y sinergia positiva, donde cada voz, sin importar edad, profesión, grupo socio económico, país, era escuchada y tenía validez.

A diferencia del mundo tradicional, donde “los mismos de siempre” se reparten cargos (jugando a las sillitas musicales), ocupan apellidos, colegios de procedencia, títulos en el extranjero (sin importar grado o Universidad) , parentesco, para lograr un espacio, el mundo digital bulle en democracia y participación igualitaria.

De ahí su mayor ventaja comparativa y la necesidad imperiosa de educar en el mundo digital.

 Desarrollar habilidades y competencias desde los primeros años es existencial, más si queremos lograr una sociedad con igualdad de oportunidades.

 Cuando una niña de sólo 14 años, Malala, elevó su voz por los que no pueden estudiar, escribiendo su primera biografía “ Yo soy Malala”, a los 16 años y actualmente, da conferencias en los principales foros internacionales, sabes que se puede. Que es posible romper esta sociedad tradicional donde sólo algunos logran cumplir sus sueños.

 ¿Por qué no iniciar una alfabetización digital desde los primeros años? ¿Por qué no generar un proyecto a largo plazo, donde los alumnos egresen de los colegios con un emprendimiento digital? ¿Donde está la Planificación Digital que requiere nuestro sistema educativo?

 La mayoría de los niños, están en redes sociales, creando, innovando, participando, ocupemos esta fuerza reformadora y generemos un cambio estructural.Donde podamos realmente asumir, que sólo en el talento, la disciplina, el trabajo personal, puede nacer el futuro que soñamos.

Se puede, sólo requiere un real compromiso con la Reforma Educativa de la que tanto se habla y la que está, desgraciadamente entrampada, actualmente en sólo frases comunes.  

Inexorablemente, estamos ad portas de un mundo donde los “hijos del esfuerzo y la disciplina” tendrán un futuro real de oportunidades.

El mundo de las Redes Sociales llegó para quedarse. ¿Cuando asumimos el desafío?

 

 

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