¿Cuando iniciamos el debate público desde la experiencia educativa?


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¿Cuando iniciamos el debate público desde la experiencia educativa?

Desde hace algunos años en Chile y gracias a la fuerza del movimiento estudiantil, el tema educativo se ha tomado la agenda pública. Debates, invitaciones de expertos a nivel mundial, que intentan aportar al dialogo desde sus experiencias.

Sumado al Movimiento 2020 y  una iniciativa genial como Elige Educar, aportan a la búsqueda de una transformación real.

Sin embargo, los profesores, gestores del cambio desde el aula, artífices y quienes debieran liderar, están excluidos del debate.

Normalmente y con un dejo de facilidad se apunta a Jaime Gajardo, quién como presidente del Colegio de Profesores, se centra en reivindicaciones históricas y  lucha por derechos laborales.

Sin embargo el problema es de fondo y no de forma.

 El debate educativo en Chile, que es visible pues llega a los medios es pobre, invadido por eternas luchas ideológicas entre dos trincheras, claramente definidas, la vereda derecha y la vereda izquierda. Se entrampa en términos comunes y falacias que solo logran desviar la atención del tema central, la Educación.

Nunca hemos dialogando tanto de Educación sin hablar de ella.

Existe la creencia que la calidad del profesorado chileno es baja, malos profesionales, reticentes a las evaluaciones y con baja preparación.

Paradójicamente si esta realidad fuera cierta, lo que obviamente no es, los profesionales formados por los docentes serían tan  bajas como quienes los formaron.

Estamos debatiendo de Educación desde una situación de confort.

Sólo basta asombrarse de los gritos desesperados de políticos que arengan contra el cierre de Escuelas Públicas, cuando durante décadas nada hicieron por ella.

Quienes entrevistan, poco se informan, porque tienen claro que una cuña para el raiting vale más que un debate serio y fundamentado. No existe programas televisivos, que entreguen el espacio para fortalecer las buenas practicas  educativas, y si una nota llega a los medios, durará 3 minutos, con suerte y en horario tarde.

Buscamos una reforma educativa, sin darle el espacio para que ella se desarrolle.

Preocupante, aún más, que el programa educativo que presenta la Presidenta electa, Michelle Bachelet, no contó en su origen, con docentes aula que visibilizarán el trabajo diario y la voz de la experiencia forjada en el trabajo con la comunidad educativa.

 Y será un Congreso polarizado, no representativo y con una baja aprobación ciudadana quien delibere, sobre las necesarias reformas que la sociedad requiere.

En este diagnóstico inicial es imperativo, que los docentes se tomen el debate público. Presentando realidades, experiencias, participando del cambio que ellos deberán liderar.

¿Cómo es posible llevar a la práctica, una propuesta de la que no fuimos forjadores?

Nuevamente, caemos en el error, que por décadas ha plagado nuestros proyectos educativos. Transformar desde la élite, del Olimpo de los expertos sin escuchar ni hacer participes a quienes son los forjadores de cualquier instancia educativa.

Si Singapur representa un modelo exitoso, es por que desde la comunidad se generó un acuerdo país, donde padres tienen una gran participación, como también responsabilidad. Donde los medios dan espacio para el debate de ideas, donde el mundo político respeta los acuerdos educativos supra gobierno  de turno.

Normalmente, en mis talleres y charlas, a profesores, les doy el espacio para manifestar dudas, experiencias, preocupaciones.

Existe una realidad certera, todos desean aportar desde su experiencia, todos buscan compartir prácticas exitosas, material que puede servir al aprendizaje, porque si algo une al profesorado, es la vocación y amor por lo que  hace.

Creemos plenarios, espacios donde se debatan prácticas y experiencias, tanto exitosas como fracasos. Incorporemos a los profesores al debate público.

¿Por qué no llegar a la instancia neozelandesa, donde incluso la malla curricular fue validad por los docentes?

Voluntad, espacio, dialogo y validar la experiencia docente es imperativo, si queremos una reforma real de la Educación que salga de la trampa del lucro v/s calidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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