¿Cuándo discutimos de innovación y creatividad?


ampolletaHace semanas tuve el honor de participar de una charla de Eduard Punset, versaba sobre creatividad e innovación. Y mientras lo escuchaba  pensaba en mis alumnos y cuanto les habría gustado estar ahí. Porque hablaba de un tema que no está en el debate actual, ni siquiera se menciona, en un país que esta ad portas de elegir una nueva presidenta y que intenta generar  una reforma estructural.

Hasta ahora la mínima discusión se resume en cuanto dinero colocamos al sistema, de qué lugar lo sacamos y si entregamos o no gratuidad universal a nuestros jóvenes.

En ningún momento hablamos de habilidades y competencias, tampoco de cambios curriculares en las Universidades que imparten pedagogías. Pareciera ser un cambio  más que cosmético, orientado a satisfacer demandas inmediatas y  que hacen  ruido.

Miramos obsesivamente los modelos exitosos a nivel mundial, viajan a Finlandia como si visitarán el  0limpo e intentan aplicar en nuestra realidad alguna de sus máximas.

Sin embargo el resultado es el mismo ensayo y error de siempre, con el desgaste de familias cuyo mayor legado es el futuro de sus hijos.

En este mar de equivocaciones, nace la pregunta inmediata, ¿Qué pasos podemos seguir para llegar siquiera a debatir de creatividad e innovación?

Primero partir de la base, que los “expertos” no son la verdad revelada, más si no tienen horas aula. Estamos repletos de ingenieros, doctores, economistas dando catedra de educación y participando, lo que es más trágico de las decisiones futuras, moldeando proyectos que impactarán a toda una sociedad. ¿Dónde están los profesores? ¿Dónde están los educadores con años de experiencia, curtidos en la sala de clases? ¿Cómo podemos crear una reforma efectiva  sin incluirlos en el debate y generación de proyectos?

Segundo: ¿En qué momentos las mallas curriculares de las Universidades que imparten pedagogías incluyen el desarrollo de la creatividad e innovación? ¿Cuándo limitamos el horroroso caudal de contenidos que deben aprender los futuros profesores y desarrollamos en ellos habilidades y competencias? Si formamos profesores para educar a los niños del siglo pasado, tengamos la certeza que fracasarán en el siglo presente.

Tercero: ¿En qué momento orientamos las mallas curriculares de los colegios para que disminuyendo contendidos  dando  espacio para generar un aprendizaje personalizado, atendiendo a las necesidades individuales de los alumnos? Nuestros jóvenes aprenden para una nota, en el mejor de los casos y olvidan pasada la evaluación. En ningún momento conectamos sus intereses con la Educación formal, de tal manera que para ellos es un trámite que hay que cumplir pero que les impide desarrollar sus potencialidades.

Hace días tras una charla a alumnos de un colegio, les pregunté qué harían en vacaciones, la respuesta fue demoledora. Aprender lo que me interesa.

Me contaron que tenían jornadas eternas, desde las 8 de la mañana hasta las 18.00 hrs, que los fines de semana trabajan en diversas tareas y que hacían frente común. Googleaban en la web buscando actividades parecidas, las compartían y trataban de salir rápido de estas obligaciones para luego centrarse en sus proyectos personales.

Se aburrían moralmente y sentían que existía un abismo entre lo que los profesores querían enseñar y lo que ellos deseaban aprender. Copiaban a destajo y encontraban que era una necesidad toda vez que sabían que lo que aprendían no les serviría en el futuro. Trágico.

Tercero: Aprender a ser creativo es muy similar a aprender a leer. De hecho todos los niños nacen creativos hasta que ingresan a la escuela.

¿Qué sucede con ellos entonces? Se hunden en contenidos, pruebas, evaluaciones tareas, quel que piensa diferente, es tachado de raro, freak, incómodo para el sistema, enviado a una larga lista de profesionales, que los “enrielan”. Se castiga al que piensa diferente, paradójica  manera de fomentar la creatividad. ¿Qué espacio les queda a los jóvenes para desarrollar sus intereses y motivaciones? La redes y en el mundo de la Internet.

Cuarto: Educar en redes. Eduard Punset verso en su charla sobre el espacio donde convergen millones de personas a la vez, donde se unen genialidades, inquietudes, anhelos, competencias, habilidades con absoluta libertad. Un crisol de creatividad y que aplicado a la educación permitiría el desarrollo de la innovación, la creatividad al alcance de todos y al menor costo económico. Solo requiere de formación docente, apertura al cambio de los directivos y valentía de un sistema educativo que duerme el sueño de los justos.

Si pretendemos reformar la Educación, si pensamos generar un cambio estructural, partamos con la valentía necesaria para reformular desde las bases un espacio que ha permitido a tantos usufructuar. Generemos acuerdos donde toda la comunidad participe y desde ella (padres, alumnos, profesores, directivos) nazcan los acuerdos. Apostemos a la calidad, innovación. Soñemos en grande, basta de cambios cosméticos y para satisfacer una sociedad agotada de esperar un cambio real.

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