La obsesión por evaluar: Educación chilena


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Hace días se aplicó el Simce en Segundo Básico, con la presión para profesores, niños e Instituciones que la rinden. Hace pocos días, las Universidades chilenas lograron imponer el ranking de notas como la gran solución a una de las pruebas más criticadas de la nuestra realidad educativa, la PSU. Creyendo que así dejará de ser una evaluación menos segregadora y menos obsoleta.

 

Paradójicamente visitaba nuestro país la Ministra De Educación Finlandesa y por supuesto ningún periodista o docente universitario le pregunto en su charla magistral que opinaba de las evaluaciones, si tenían valor para recoger el aprendizaje y si está de acuerdo con aplicarla desde los primeros años.

 

Increíblemente en Chile, los niños pasan evaluaciones al ingresar a Kinder, intentando medir a esa altura de sus pocos años si tienen las habilidades y competencias para ingresar al sistema. 

 

El afán por discriminar a nuestros alumnos sólo es comparable con un sistema educativo basado en la repetición de contenidos, obsesionados por lograr pasar pruebas de las que depende el trabajo del profesor y el financiamiento del establecimiento.

 

Es tal la presión que no es anormal que algunos directores impidan que alumnos con bajas calificaciones no se presenten a la prueba el día en que se rinde.

 

La realidad es preocupante, pues las evaluaciones intentan medir aprendizajes similares en alumnos que son universos únicos e irrepetibles. Forzamos sus habilidades e intereses, para que rindan lo que el sistema cree es necesario y fundamental para avanzar año tras año.

 

Los alumnos que no logran “rendir” son condenados a profesores particulares, psicopedagogos, psicólogos o excluidos del sistema, ante la angustia de los padres y de los mismos niños.

 

Increíblemente, este tema no es centro de debate, es más cuando existe alguna crítica, se reacciona o se hacen cambios cosméticos sin consultar a la comunidad de aprendizaje, lo que implica cometer error tras error.

 

¿Cuándo nos sentaremos a debatir sobre Educación? ¿Cuándo repensaremos el actual sistema de aprendizaje? ¿ En que momento nos preguntaremos si satisface a los alumnos, hijos de la tecnología, hiperconectados y críticos por esencia?

 

Evaluar es necesario, que duda existe, ¿pero podemos aplicar la misma evaluación a todos los alumnos?. Absolutamente no.

 

No sólo los obligamos a renunciar a sus intereses sino que los condenamos a perder interés y participación en un proceso de aprendizaje que deberían liderar, pues son ellos quienes crean su camino futuro.

 

¿Queremos una reforma educativa? Hablemos de Educación y discutamos si lo que reciben nuestros niños y jóvenes son lo que merecen.

 

 

¿Hasta cuando evaluamos contenidos y aplicamos pruebas obsoletas y anacrónicas? ¿Hasta cuando discriminamos insanamente a niños que deberían desarrollar sus talentos y competencias en armonía?

 

 

 

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