El fracaso de la Prueba inicia, el fracaso de todos


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Desde que se publicaron los resultados de la Prueba Inicia, las acusaciones cruzadas se tomaron el debate público. Universidades culpan a la falta de financiamiento del Estado y mala calidad de los que ingresan a pedagogía, los futuros docentes a quienes los formaron o que la prueba no mide habilidades y competencias, los padres, a los anteriores, más la preocupación de que ellos educarán a sus hijos.

Los políticos, claman por Finlandia, como si pudiésemos “copiar y pegar” un sistema foráneo. ¿Cuantos fracasos hemos tenido en nuestra historia para seguir cometiendo los mismos errores?.

Demasiados y así seguimos en este diálogo de sordos, creyendo que el que más grita es el más escuchado.

Lo real, es que la prueba la rindió un 14% de los egresados, con una alta abstención de un 86%.

Un 68% logró menos de 450 puntos e igual ingresó a estudiar pedagogía.

Sumado a que en los tres niveles de (Parvularia, Básica y Media) manifestaron graves deficiencias en el dominio de conocimientos disciplinarios, competencias pedagógicas y habilidades ligadas a la materia que impartirán. No superando en ningún caso el 50% el mínimo aceptable para no reprobar.

Podríamos hacer una pira y ajusticiar a los futuros docentes (lo que hace la mayoría en estos momentos, pero no es el camino. El fracaso no es sólo de ellos es de toda una sociedad que es incapaz de valorar el esfuerzo colectivo que significa reformar el sistema educativo chileno.

Si nuestro sistema refleja una gran inequidad y segregación, lo que resulta de ello, inefablemente es un alumno con diferentes competencias. Hijo de nuestros errores y falencias. Postula sin estar preparado a un sistema universitario, que debe homologar conocimientos en el primer año, recibir y pasar cada año a un número de alumnos que justifique la existencia de esa carrea. Universidades con mallas anacrónicas, profesores que intentan formar a otros profesores que saben deberán subsistir en el ojo público, con bajas remuneraciones y pocas perspectivas de desarrollo a largo plazo.

Nos aberramos de los resultados de alumnos, hijos de un sistema desigual, que estuvieron 5 años, donde al parecer por los resultados, ningún profesor los evaluó, sino como se explican que egresen sin habilidades ni competencias.

Si fuera uno de ellos, me sentirá estafado, ¿Como ninguno identifico que no poseía lo fundamental para egresar?

Nuevamente estigmatizados, ahora como profesionales.

¿Son ellos los culpables de no estar preparados o son hijos de un sistema que simplemente no es capaz de darles las herramientas para desempeñarse exitosamente?

Inicia, sólo refleja un sistema desigual, segregado y sin voluntad de cambio.

Un comentario

  1. Muy buena reflexión. Lamentablemente este diálogo de sordos de los llamados expertos en educación no acabara hasta que no se den cuenta que no hay mayor experto en educación que aquel que pasa su vida en una sala de clases. El día que los docentes puedan plantear sus innovaciones, sean escuchados y respaldados por las instituciones educativas como los verdaderos expertos en la materia, podremos comenzar a hablar de un cambio real en la educación.

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