PSU : evaluar en desigualdad de condiciones


Juegos Olimpicos Beijing 2008

Todos los años, al publicarse los resultados de la Prueba de Selección Universitaria, se inicia un profundo debate, análisis estadístico incluido y con más o menos diferencias, todos concluimos que está prueba no es la adecuada, pues los  alumnos que la rinden están en desigualdad de condiciones.

 Algunos dirán que es solo esfuerzo personal y apoyo familiar, que los alumnos que tienen habilidades naturales logran ser exitosos y probablemente tienen razón.

Que si les fue mal, se preparen de nuevo, pre universitario de por medio, que no ingresen a carreras si no están seguros de ello.

Incluso nacen soluciones,  bonificar alumnos (¿no, es falsear la realidad y generar una doble carga, pues ingresan a un sistema para el que no están preparados?), crear una nueva evaluación, que cada universidad tenga su propia selección, bueno son tantas y tan variadas. Que sólo queda preguntarse, si todos estamos de acuerdo en que la PSU no es la selección correcta, que esperamos para hacer algo.

Personalmente creo, que el problema no es la prueba en sí, de hecho creo que si nos preparamos a conciencia con todas las variables que ello implica, podemos ser exitosos.

Sin embargo, ¿todos nuestros alumnos se presentan en igualdad de condiciones? Obviamente no.

Entonces, ¿porque los evaluamos a todos por igual? Sabiendo que condenamos un porcentaje de alumnos al fracaso.

Trabaje por 8 años en un pre universitario y mi especialidad eran los alumnos desmotivados, con bajos resultados académicos, sin ninguna esperanza de lograr un mayor resultado.

Nunca me olvide de la impotencia de una alumna en particular, había egresado de un colegio con promedio 7.0 y en la primera vez que rindió la prueba logró 400 puntos. A parte de sentirse estafada, pateaba su autoestima, nunca había realizado una prueba de alternativas, nunca.

Empezamos a trabajar duro, no sólo para adquirir el ritmo, la eficiencia en el trabajo diario. Sino que también recomponer su auto estima, creer que era posible confiar nuevamente en sí misma.

Fue una tarea ardua, que incluía fines de semana. Al final logró 690. Ingreso a la carrera que deseaba y ya es una profesional.

Al final como docente queda el gran cuestionamiento, más allá de las habilidades naturales de los alumnos, sus familias, el interés y motivación que coloquen. ¿Es justo que nuestros alumnos corran una carrera, algunos en terreno plano y otra cuesta arriba?

Incluso cuando ingresen al sistema, ¿todos tienen el mismo desarrollo de habilidades para responder a las futuras exigencias?

El problema no está en la PSU, está en la preparación anterior, en los años de estudio y trabajo que lleva al resultado final.

Si queremos ser un país desarrollado, sin una transformación estructural de la Educación, sólo será una quimera. Un sueño utópico y condenaremos a un porcentaje significativo de nuestra juventud al fracaso.

La Universidad no es el único camino, obviamente que no, pero para los que sí lo es, deben por imperativo moral, ser evaluados en igualdad de condiciones.

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