La experiencia Olímpica de Caterin Bravo “La verdadera competencia es consigo mismo”


La experiencia Olímpica de Caterin Bravo “La verdadera competencia es consigo mismo”

@caterinBravo

http://www.caterinbravo.com

La Esgrima: una filosofía de vida
A los 7 años me inicié en la Esgrima. ¡No por lo bello de esta disciplina sino que por admiración! En realidad, mi primer acercamiento fue tan solo para pasar más tiempo junto a mi padre y Maestro… Todavía recuerdo mi primera clase y los puntos recibidos aquella tarde. No los sentí tanto físicamente, sino más bien en mi propio orgullo, por lo que no se imaginan cual fue mi satisfacción al lograr ganar mis primeros puntos… Casi 30 años han pasado desde aquella clase de Esgrima y todavía perduran en mi, intactas, esas ganas y el placer de auto superación constante. Como bien dice mi padre Maestro “La esgrima es un ajedrez físico” donde la elaboración de una estrategia es fundamental. Practicándola, uno aprende que la derrota enseña más que la victoria y que gracias a ella existe un replanteamiento constante en la búsqueda de la tan ansiada perfección.
El camino a Londres 2012
El camino para llegar a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 ha sido arduo y largo. Sin contar las innumerables barreras que se interponían entre mi sueño oculto, el de la clasificación Olímpica, y el de la cruda realidad de una deportista chilena. Financiar el diario vivir, dedicarle el tiempo a los entrenamientos y competencias por sobre el de la familia, postergar carrera profesional convencional, pedir permiso en el trabajo para ir a representar al país en citas deportivas internacionales, sufrir lesiones por llevar mi cuerpo al límite, tratar de no recordar que no estoy cotizando para mi vejez, etc. Estos son solo algunos de los sacrificios que he tenido que enfrentar para llegar, de forma bien merecida, a la tierra de Shakespeare.
Mis sentimientos en Londres
Un sentimiento de satisfacción me invadió cuando aseguré mi tan ansiada clasificación olímpica. Qué bella palabra y como cobra sentido en esos momentos que uno se codea con la elite del deporte mundial bajo los parámetros del Olimpismo que recobró vida en 1896, año de los primeros juegos olímpicos del era moderna. El barón francés Pierre de Coubertin fue el que los instituyó con el fin de palear la necesidad de practicar y difundir los valores inherentes a una importante actividad humana como el deporte y sentó las bases de lo que debiera ser la sana competencia deportiva.
¡Lo importante no es ganar sino competir!
Difícil de entender para el común de la gente, no tan solo en el contexto global actual, donde nos enseñaron que hay que ser exitoso y por ende competitivo, sino que también en el propio medio del deporte. Si hasta yo que llevo toda una vida en la alta competencia debo reconocer que todavía no me habían cobrado sentido esas palabras hasta antes de estos juegos…
Es amarga la derrota cuando uno no la valora a su justa medida
Hay que darse a la evidencia que desgraciadamente los humanos no nacemos todos iguales, nuestro entorno familiar tampoco es similar y qué decir de cada una de las naciones que representamos. La verdadera competencia es la que uno hace consigo mismo. La tarea de cualquier deportista de alto rendimiento es alcanzar el 100% de su rendimiento dentro de sus posibilidades. El objetivo es plantearse metas alcanzables y a medida que uno las va logrando replantearse nuevas y mejores, sin nunca perder de vista que el techo se lo pone uno mismo, por lo que el deber es siempre ir superando sus propios límites: ¡Esa es la verdadera competencia!

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