¿Imagina ser lo más creativo posible?


¿Cuantas veces hacemos esta pregunta a nuestros alumnos? ¿Cuantas veces permitimos que desarrollen las habilidades innatas que poseen? ¿Cuantas veces los felicitamos por pensar distinto a nosotros? Muy pocas veces, o casi nunca.

Nuestro sistema educativo es castrador de potencialidades, no sólo deben nuestros alumnos “aprender “ lo que les indicamos sino que “como” queremos que lo hagan y al final la evaluación es absolutamente uniforme, la mayoría con respuestas únicas , por ende a pesar que les demos espacio para fomentar la originalidad o la creatividad nunca la evaluamos y por consecuencia los alumnos creativos, originales, verdaderos genios terminan siendo segregados y lo que es peor olvidando lo que les apasionaba.

Creo fervientemente que en cada niño existe un Einstein, un Steve Jobs, un creador en potencia, simplemente no les damos el espacio para desarrollarlas.

Confinando sus sueños, sus anhelos al olvido, pasan aburrirse mortalmente en clases. Como no hacerlo si la educación actual es todo lo que ellos no usan, ni les interesa ni aplicaran en su vida.

¿Que nos queda por hacer frente a esta realidad? Todo

Debemos iniciar una reforma estructural que vaya más allá de lucro, debemos crear una Educación que responda a los tiempos actuales, donde la innovación, creatividad, diversidad, tenga un espacio privilegiado. No sólo se aplique sino que se evalué, ocupando un lugar fundamental en nuestra pedagogía.

Cuando estudie en Cambridge, tuve el honor de que uno de mis profesores era una maestro, famoso y reconocido, de una pedagogía lúdica. Cada día que entraba a clases, era un personaje distinto, un árabe comerciante de visita en Inglaterra, un profesor cubano, un escocés que nos contaba que mañana venia su primo irlandés, un norteamericano que estaba de paso en la ciudad. Al final de cada día con mis compañeros hacíamos apuestas de que personaje sería al día siguiente, la atención de todos era constante, logramos todos aprobar con puntajes altos y generamos un amor por la lengua inglesa, que perdura con el tiempo.

He tenido el honor de trabajar en 2 instituciones que han fomentado mi creatividad y las han potenciado, con una lista interminable de “creaciones” ,  recreando la Primera Guerra Mundial en mi sala de clases con el Barón Rojo incluido, el interior de la Pirámide de Keops, el descubrimiento de la tumba de Tutankamón, hasta la construcción de una Pirámide Maya en medio del patio del colegio. Pasado los años nunca se olvidaron de los contenidos, muchas encontraron su pasión/profesión y optaron por ser profesoras.

¿Qué pasaría si en cada clase le preguntáramos a nuestros alumnos imaginen ser lo más creativo posible?

Se acabarían los problemas disciplinarios, no tendríamos alumnos con bajo rendimiento, ni altas inasistencias, al revés tendríamos un grupo humano ávido por aprender.

Hace días me confundí de horario, sentada en el patio pensé que era hora de descanso, cuando veo un curso caminar y levantando su manos me preguntaba por qué no entraba a la sala, sonríe y me di cuenta que había ganado la batalla, había sembrado las ganas por aprender, misión cumplida.

En cada niño hay un genio dormido. ¡Despierta su sed de aprender y tendrás el honor de formar parte de su realización personal!

 

 

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