“El fin del baile de los que sobran con las redes sociales”


Desde hace 20 años que ejerzo como docente a lo largo de todos los años de la Enseñanza Básica y Media, siempre encontrándome con la misma realidad. Grupos de alumnos excluidos del sistema educativo, por hiperactivos, con dificultades de aprendizaje, desconcentrados, aburridos. He visto como se ven  bombardeados por un sistema que intenta homologarlos, en una alumno prototipo y todo aquel que se sale del sistema es condenado a ser un “chico ritalin” o a peregrinar por psicólogos, psiquiatras, psicopedagogas, profesionales a quienes tengo profundo respeto pero que terminan siendo para los niños una verdadera tortura diaria, perdiendo con ello las ganas de estudiar, incluso sintiéndose unos “parias”, potenciando su auto exclusión.

Siempre desde los primeros años, dedique mi tiempo a escucharlos, sentarme en el patio en los recreos, crear actividades  extra curriculares, visitando hogares de niños, creando campañas solidarias, así creando espacios para que su actuar fuera exitoso validándose y potenciando su participación.

Siempre he estado en búsqueda de nuevas herramientas educativas que permitan “educar en la diversidad”, de manera personalizada, a los “tiempos individuales de los alumnos”, estas demandas fueron satisfechas a través de las redes sociales.

Al elegir una (inicialmente), sea Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest, Canal Youtube , me preocupo de que al utilizarlas , inicialmente :

a.- Cada alumno se identifica con una fotografía que lo represente.

b.- Deben enviarme 2 grandes aficiones o hobbies que los identifiquen, puede ser música y arte,  computación deporte, en base a ellos construiré una red de contactos, medios y links que deben conocer o simplemente innovadores que generan cambios o aporten de manera significativa en las áreas que les interesan.

c.- Darles el espacio para que aporten continuamente, validando su aporte en la sala de clases, destacándolos incluso en reuniones generales donde todos los alumnos se “reconozcan “y por ende se valoren.

d.- Cuantificar su aporte, siempre en todos los cursos, traspaso  a un porcentaje, puntos para pruebas o nota directa, valorando el aporte innovador, con eso disminuye la tensión frente a las pruebas, se genera una sinergia positiva que les permite aumentar su participación en clases, un alumno motivado es capaz de lograr sus metas y vencer sus miedos.

e.- Apoyar a lo largo del proceso aprendizaje, fortaleciendo competencias, capacidad de síntesis, investigación, colaboratividad, generando un alumno autovalente.

e.-  Al final del proceso llego al “aprendizaje multidireccional” que busco generar, usar varias redes sociales, dependiendo de las habilidades innatas de mis alumnos , generando a partir de ellos la forma en que investigaré un nuevo contenido, paso a ser un tutor que orienta el proceso, lo guía y está en absoluto proceso de crecimiento, abierta a la crítica y fascinada con el proceso, donde todos y cada uno de los miembros de la comunidad son fundamentales, valorados en su diversidad y potenciados en su creatividad e innovación. Validados

¡Redes sociales, el fin del baile de los que sobran ¡

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