“Nuestros hermanos de la calle”


14 chilenos han muerto de frío , de hipotermia, abandonados por una sociedad que hoy se preocupa de su realidad, pero que día a día , pasa indiferente al lado de ellos.

  Que duda cabe que vivimos en un país desigual, las diferencias entre los grupos socio económicos es abismante, la brecha entre los que más poseen y los que menos, es tan grande como nuestras constantes quejas a un sistema económico que se ha perpetuado sin grandes cambios, los últimos 30 años.

 Exigimos al Estado, al gobierno de turno, a los políticos que hagan algo, ¿ pero que hacemos nosotros a nivel personal  para aportar y ayudar a encontrar la solución?
Las redes sociales ( Twitter y Facebook) han sido las primeras en reaccionar, uniendo voces, voluntades, pequeños granos de arena en campañas solidarias que tienen gran valor en un mundo cada vez más individualista.

 Pero es necesario ir más allá , potenciar “ la sociedad de la inclusión” , darse el tiempo para  conocer las historias de tantos seres humanos que viven de la caridad , desencantados de un mundo que simplemente los abandono a su suerte.

 Desde mi época universitaria, conozco la maravillosa labor de un grupo de jóvenes profesionales hace en la Iglesia la Matriz en Valparaíso, entregando desayuno todos los domingos a los más queridos del Padre Hurtado. Acompañarlos fue una tarea de redescubrimiento personal, donde he sido la mayor beneficiada.

Hay tantas historias que guardo en mi alma y que traspaso  a mis alumnos, como un legado.

La primera vez que fui,  preparando chocolate caliente , un ser humano , destruido por el alcohol y la falta de ilusiones , se acercó a la ventana de la cocina, con tal nivel de hambre que se sentía , traspasaba el espacio . Al darle la oportunidad de ser el primero en tomar el chocolate, su voz a penas se escuchó y dijo “ No puedo ser el primero, llegué tarde y hay otros primeros en la fila” , sentí tanta emoción que lo abrace y le dijo que era tan noble , que merecía más que mejor suerte!

 La más dolorosa , fue cuando conocí a una pareja que se amaban profundamente y eran felices en la calle, porque estaban juntos y esperaban un bebé, hablé con mis alumnos , apoderados y hicimos campaña, para que la historia de esa familia y de su futuro hijo, fuera distinta a la vivida hasta ese momento. La visitaba religiosamente todos los domingos, hasta que en uno de ellos, no estaba , al preguntar por ella, me contaron que había abortado en la calle, en medio de la soledad de la noche, había perdido lo que más amaba, la encontré perdida en una de las calles de mi querido puerto, lloramos abrazadas por horas.

 Pero no sólo recuerdo momentos tristes, también divertidos, como cuando me trataron de robar y uno de los chicos me reconoció, era la Tía que daba desayuno en la Iglesia, fue mi escolta hasta el bus y me dijo que nunca me preocupara , el siempre estaría para defenderme.

 Los ánimo , amigos a no sólo llamar al fono calle para que los lleven a albergues, habilitados, que ya es noble tarea , los ánimo a que conozcan sus historias, conversen ,el mayor abandono es la soledad , el saber que no importas para nadie.

 Estamos en vacaciones , que mejor tiempo vivido, que el compartido con los demás, porque la final de cuentas, todos somos uno sólo, lo que hacemos por nuestros hermanos lo hacemos por nosotros mismos!

¡Si queremos que la sociedad cambie, seamos los primeros en dar el paso!

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